Por: Columnista invitado

La financiación del desarrollo y sus riesgos para cumplir las metas del Estado

Uno de los grandes retos de los gobernantes es disminuir la brecha entre lo prometido en los planes de gobierno y de desarrollo, y lo realmente entregado en materia de bienes y servicios a los ciudadanos.

Por: Jaime Torres Melo*

Es evidente que algo que incrementa esta diferencia son las restricciones presupuestales, en especial en países de mediano y bajo ingreso. Esta situación ha llevado a que los encargados de las políticas públicas busquen fuentes novedosas de financiación, conservando la sostenibilidad fiscal.

Entre los rubros que componen el presupuesto público se encuentran los ingresos obtenidos por la tributación. Este mecanismo podrá ser efectivo cuando se presenten altos niveles de cultura tributaria y se cuente con sistemas eficientes y transparentes; la cultura tributaria es un reto para hacer efectiva la Simplificación Tributaria, aprobada recientemente por el Concejo de Bogotá. Otro de los rubros son los ingresos no tributarios, como multas y tasas, entre otros. Varios gobiernos de ciudades en el mundo han innovado con la creación de cobros por congestión y el pago voluntario por libre circulación, ambas propuestas incluidas en el actual Plan de Desarrollo y que, además de ser una fuente de financiación, tienen un impacto en la movilidad. El gran reto de estos mecanismos es diseñar sistemas de bajo costo e incrementar la cultura de pago.

Cuando estos ingresos no cubren las demandas de los proyectos, se acude a fuentes de financiación alternas. En general, éstas requieren grandes esfuerzos para adaptar la institucionalidad pública a su funcionamiento, en especial en la etapa de diseño, para que se pueda realizar una priorización de proyectos adecuada, se seleccione el mejor mecanismo de financiación y se estimen de manera acertada los costos y beneficios. Además es necesario adaptar el marco normativo y legal; mejorar los procesos de contratación sigue siendo un reto.

En esta línea, una de las alternativas de financiación es acudir al cupo de endeudamiento, donde el reto es realmente utilizarlo. Recientemente se ha vinculado al sector privado como un aliado estratégico para la ejecución de proyectos públicos, a través de APP. Este esquema requiere de un marco legal flexible, mayor transparencia en la información para el contratante y el oferente y una buena oferta de los privados. La enajenación de activos es otra fuente común, la cual requiere una valoración objetiva y una estructura jurídica que respalde la decisión de venta y legitime la decisión política.

Por último, es importante mencionar que, además de garantizar la implementación de los proyectos, los gobernantes deben asegurar su sostenibilidad. Para esto, la Veeduría Distrital cuenta con herramientas y estrategias de control preventivo que acompañan el proceso de formulación e implementación de los proyectos de inversión del Distrito.

* Veedor distrital.

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