Por: Julián López de Mesa Samudio

Fogón Colombia

HAY UN ANTES Y UN DESPUÉS DEL 19 de agosto de 2015 para la cocina colombiana y para Colombia misma. Aquel día, con la lectura y la firma de un manifiesto, nació oficialmente Fogón Colombia.

Se trata de un colectivo constituido inicialmente por 50 cocineras y cocineros de restaurantes reconocidos por diversos motivos a lo largo y ancho de nuestra geografía. No son los mejores —ni pregonan serlo—, pero sí son reconocidos, en mayor o menor medida, allende las fronteras de sus clientes habituales. Allí se encuentran desde los restaurantes clásicos a manteles hasta los restaurantes más descomplicados; desde las cocinas más respetuosas con la tradición hasta aquellas iconoclastas y de vanguardia; desde las más colombianas hasta las internacionales; desde las mediáticas y famosas hasta las que deliberadamente mantienen un perfil bajo. La representación geográfica es también amplia: Bogotá, Cartagena, Medellín, Barranquilla, Pereira, Cali, Villavicencio, Mesitas del Colegio, El Retiro…

Sin embargo, este primer grupo tan sólo es una pequeña muestra representativa e inicial —pues había que comenzar por algo— de lo que aspira a convertirse Fogón Colombia, ya que uno de sus objetivos principales es ser un grupo cada vez más heterogéneo y diverso de cocineros que represente adecuadamente a las cocinas nacionales. Lo que caracteriza a este colectivo, además de que sus miembros se destacan en lo que cada uno hace, es que han unido sus esfuerzos, o parte de ellos, en pos de un objetivo común: la cocina en Colombia y la responsabilidad del gremio en la construcción de una sociedad más justa.

Con su lema “Colombia, un continente”, el colectivo reconoce no sólo la diversidad de ingredientes —muchos de ellos desconocidos, olvidados o ignorados— de nuestro país, sino que asume responsabilidad frente a la dignificación del producto nacional y sus productores. En este sentido, los esfuerzos que hasta la semana pasada eran aislados y atomizados, gracias a Fogón Colombia pueden comenzar a ser generalizados, lo que repercutiría favorablemente, a mediano plazo, en las finanzas de los productores, en la diversificación de la oferta alimentaria, en el mejoramiento y optimización de la calidad de los insumos y en el fomento de las relaciones directas, personales y estrechas entre el sector de la restauración y los productores.

Fogón Colombia fue creado como una propuesta de país. Es una apuesta a futuro, a unirse como forma de hacerse más fuertes en un mundo cada vez más más globalizado, a colaborar ante una realidad cada vez más comunitaria, a ser responsables con los insumos, los productores y los clientes.

Ulteriormente, Fogón Colombia es un ejemplo para todos pues demuestra que el bien común —Colombia— se halla por encima de las profundas diferencias que puedan existir entre algunos de sus miembros (que las hay y las habrá, lo cual es normal e incluso deseable en un campo tan diverso, tan políticamente importante y, por lo mismo, tan debatible y con tanto alcance como el de la gastronomía). Los asociados han comprendido que la forma de aportar eficazmente a la construcción de un mejor país es limando asperezas por una causa mayor y más trascendente que el interés inmediato y personal. Fogón Colombia es Colombia creyendo en Colombia.

Por supuesto, la euforia de la unión le ha de dar pronto paso al trabajo y a los resultados que al final determinarán el éxito de la asociación. Firmar el manifiesto es sólo el comienzo. El camino es largo y su tránsito requiere de resultados tangibles.

 

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