Por: Iván Mejía Álvarez

Fracaso anunciado

Afortunadamente la modita de los técnicos argentinos y uruguayos que invitan a correr, pegar, presionar, darle de punta para arriba y jugar muy poco está llegando a su final y también hay una saludable tendencia a creer en los adiestradores colombianos.

El fracaso de los Pelusso, Russo, Almirón, Sanguinetti y Craviotto y el éxito de Gamero, Suárez, Bodhert, Herrera, Bernal y Flabio invita a la reflexión a los desubicados y calenturientos dirigentes del fútbol colombiano, siempre tan equivocados, siempre tan idos de la realidad, que en un momento determinado se gastaron millonadas en pagarles a esos encantadores de serpientes que no dejaron nada.

Los colombianos ejercen en los primeros lugares del torneo y el fracaso de Russo, Pelusso y Sanguinetti es tan evidente que nadie puede pensar que de su presencia en Colombia quedó algo bueno. A Russo lo quiere la hinchada que a veces no repara en temas tácticos y de influencia grupal, pero su evidente desprestigio durante el último semestre ha sido tan palpable que en forma velada pero clara la dirigencia le abrió la puerta de salida de manera respetuosa pero tajante con un mensaje explicito: tenía nómina, le faltó muñeca, le faltó liderazgo. Equivocado en su lectura de los partidos, monotemático en los cambios, ¿quién puede hoy señalar a Russo como un técnico que deja un legado?

Lo mismo puede decirse de Pelusso y su jugar de punta para arriba, sin ideas, sin generación, sin fútbol, tan ajeno a un paladar futbolístico como terco para no entender su fracaso total.

¿Quién puede creer que el “estilo Sanguinetti” en Santa Fe es bueno? Noventa minutos el balón por los aires, sin ideas, sin talento, metiendo y corriendo pero olvidándose del juego de la pelota.

Los técnicos colombianos han ganado tres Copas Libertadores. Maturana con Gómez, Montoya y Rueda. Los mejores resultados del verde fueron siempre con adiestradores criollos, mientras que los Lillo y Almirón solo desencanto han traído tras larga sesión de verborrea barata.

Pero en Colombia no sirve Herrera porque habla mal y a Gamero lo descartan de la selección porque no tiene “presencia” y se viste folclóricamente. Bodhert no sirve porque es gordito, negrito y costeño. Y a Flabio le sacan su pasado en algunos equipos. El todo es minimizar, desvalorizar, pordebajear a los colombianos, a lo nativo. Para algunos acomplejados por lo extranjero , no sirve lo nuestro.

El fracaso de los técnicos de la escuelita de correr-meter-sudar es tan evidente que ojalá la modita de traer a esos costosos e inútiles adiestradores llegue a su final y se crea en los nacionales.

Ahora, si los Serpa, Mejía y Pastrana quieren seguir tirando su dinero al tarro de la basura, allá ellos. Que después no lloren por los malos resultados y el fracaso deportivo y económico.

822940

2018-11-10T22:00:00-05:00

column

2018-11-10T22:00:01-05:00

[email protected]

none

Fracaso anunciado

17

2953

2970

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez

Última columna

Zurdos

Júnior

Vergüenza total

Definiciones