Por: Iván Mejía Álvarez

Fracaso

Juan Pablo Pino presentó su carta de renuncia al Independiente Medellín tras faltar dos veces a entrenamientos y dejar la sensación de que su disciplina no correspondía a lo que debe ser la conducta de un jugador profesional.

El club afirma que la renuncia fue “voluntaria”, mientras que el jugador deja entrever en su mensaje final que hubo otras cosas de por medio. Lo cierto es que el Medellín como institución y los hinchas del club antioqueño quedan con la peor sensación del paso de Pino por el club rojo.

No les va bien a los repescados en el fútbol colombiano. Michael Ortega, en el Júnior, y Yulián Mejía y Pino, en el Medellín, tres jugadores que pudieron marcar huella porque están muy bien dotados, son talentosos y juegan bien al balón, pero parece que en el tejado no tienen mucho. Los tres volvían de lánguidas campañas en el exterior. Uno de ellos, Mejía, jugó tan poco en Argentina por asuntos de empresarios, peleas por una “cometa” mal distribuida, que tiene la disculpa de la inactividad para su bajo rendimiento.

Cuando Pino llegó al elenco rojo prometió entregar todo por la causa de su equipo, que estaba de cumpleaños. Tan sólo fueron palabras que se lleva el viento. Su conducta disoluta nunca le permitió encontrar el mejor estado físico-técnico, y cuando su equipo más necesitaba de su talento, él prefirió la rumba.

No puede endilgársele responsabilidad a la dirigencia del Medellín en este año de fracasos. Tres técnicos en la temporada, jugadores que llegaron muy bien referenciados y que no pudieron entregar lo que de ellos se esperaba, y enfrentamientos internos en la plantilla de jugadores tienen al borde del abismo al equipo en su centenario, algo que ningún hincha hubiera podido pensar.

Para las instancias finales, estos partidos donde se cocinan los ingresos a finales, donde se requiere de la experiencia y el conocimiento, el técnico Sarmiento prefiere juveniles a los que ve más comprometidos que los mayores. Dejar en el banco a Cleider, Giovanni, Pino y Mejía, en Tunja, fue una clara demostración de intenciones por parte del adiestrador, que prefiere a los menos hábiles pero con más voluntad y ganas de servir a la causa.

Ortega, Pino y Mejía se suman a una lista de jugadores que en su regreso al país no han podido demostrar su valía. Otro caso es el de Freddy Montero, quien no dio pie con bola en Millonarios y hoy en el Sporting vuelve a ser figura determinante.

¿Cuál será la extraña razón por la que triunfan afuera, pero en el país no pueden?

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