Por: Iván Mejía Álvarez

Francia

Imperial y poderosa, la selección de Francia dejó magníficas señales en sus primeros dos partidos, cuando superó a Honduras y Suiza con fútbol, goles y una identidad de juego.

Luego, tras la mutación táctica a que fue sometida por su técnico Deschamps, cambiando seis titulares en el partido frente a Ecuador, el elenco galo alentó debates sobre la condición de titulares y suplentes y no pasó del empate ante un equipo con diez hombres.

Tras aquel estrepitoso y ridículo fracaso de Sudáfrica, cuando los jugadores decidieron echar en pleno campeonato al mediocre Raymond Domenech, la selección bleu ha sufrido muchos embates y tan solo ahora logra conformar un equipo serio y con posibilidades mayores que deberá vencer a lo simpáticos nigerianos para acceder a una ronda donde seguramente lo espera Alemania.

Deschamps marcó el camino cuando dejó en casa a Nasri, tal vez el mejor jugador en tareas creativas pero conocido por su aspero comportamiento cuando no es titular y sus problemas internos con algunos compañeros. El cabaret afuera, fue el mensaje del técnico.

Francia ha entregado su equipo a los pies de Balvuena, jugador de rápida zancada, buen panorama y un volante que mezcla con facilidad pues sus movimientos son rápidos. No es un clásico diez, es un llevador de bola a instancias superiores, con buen remate.

Para darle libertad a Balvuena, Didier Deschamps, un prócer de la historia pues fue campeón mundial en el 98, montó un tres de contención y salida que destaca en el Mundial por su categoría. Cabaye por el medio con dos laderos como Pogba y Matuidi, son señal inequívoca de una fuerza de recuperación pero también de una salida. Son volantes verticales, de dos áreas, con remate y con repliegue para proteger a una magnífica pareja central conformada por Varanne y Sacko, fuertes y rotundos en las pelotas aéreas.

A Griezzman se le recuerda por su intervención en el Sub 20 de Colombia y su evolución es tremenda como lo demuestra con la Real Sociedad de España. Tiene claro que debe moverse a las espaldas de Benzema y que sus acciones solo serán válidas en la medida que abra espacios para las diagonales de ruptura y de apoyo que tira Karin Benzema, quien es tan sutil que muchas veces parece frío y desconectado pero es una culebra pendiente de los movimientos de su víctima para tirársele encima.

Francia es un buen equipo y tiene la obligación de confirmarlo ante Nigeria. Es la única manera de lavar la horrenda cara que dejó en Sudáfrica.

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