Por: J. William Pearl

Francisco

En su primer día como pontífice, Francisco envió tres mensajes claros. Se identifica con una iglesia cercana a los feligreses, austera y cero tolerante con los pederastas. Está por verse si será el papa reformador que la iglesia necesita en esta crisis.

El nuevo papa ya está dando de qué hablar, no por ser latino americano, ni por ser jesuita.

Es una persona sencilla, que no usó los famosos zapatos rojos y su crucifijo no es de oro. Doctrinalmente hablando, es un conservador. Ahora que fue nombrado papa, sus detractores lo acusan de estar involucrado con las desapariciones durante la dictadura en Argentina, de la misma manera que acusaron injustamente a Joseph Ratzinger de ser nazi.

Francisco es Jesuita, una orden fundada en 1540, que es hoy la más numerosa dentro del catolicismo. En el año de 1773 el papa Clemente XIV puso fin a la orden con excepción de Rusia y Prusia. Cincuenta años, después, Pio VI la instituyó de nuevo. Desde entonces, nunca tuvo la influencia de sus primeros años. A pesar de eso, mantiene programas de evangelización en 112 países. Sus frentes de trabajo también incluyen educación a todos los niveles, investigación científica y teológica. Los Jesuitas hacen votos de pobreza y son reconocidos por su austeridad. Después de estar al borde de la desaparición, hoy están a la cabeza de la iglesia católica.

Jorge Mario Bergoglio envió en sus primeros días unos mensajes claros de forma y de fondo que posiblemente reflejan su visión de lo que debe ser la iglesia y van en línea con la filosofía de la Compañía de Jesús. El primer mensaje, es el de cercanía: el papa dejó el protocolo de saludos y despedidas y en su primer encuentro con los fieles, en un acto inusual, les pidió que lo bendijeran. Recién elegido, Francisco no tomó el papa móvil, que lo estaba esperando y salió en un bus con sus colegas. Al día siguiente, canceló personalmente su cuenta de hotel. ¿Sencillez o populismo? , se preguntarán algunos.

El segundo mensaje es la austeridad: Ante la prensa internacional dijo que quiere “una iglesia pobre para los pobres”. Esa idea es consecuente con uno de los últimos planteamientos de Benedicto XVI, quien describió a la iglesia del futuro como una iglesia más pequeña y más legítima. Y el tercer mensaje es que no será tolerante con la pedofilia: su frío encuentro con quien fuera el Cardenal de Boston, Bernard Francis Law, de 82 años, supuesto encubridor de cerca de 250 pederastas miembros de la iglesia, junto con su solicitud inmediata de trasladarlo a un convento de clausura, envió un mensaje claro: ¨No toleraré que se metan con menores. Benedicto XVI dio el primer paso al promover que los pederastas católicos sean juzgados por jurisdicciones diferentes a las del Vaticano.

Lo que no está claro todavía es si será un papa reformador en cuanto a doctrina y en qué grado.

¿ Abrirá la iglesia a sacerdotes casados y promoverá un papel más igualitario para las mujeres ?

¿Intentará cambiar en las posturas sobre uso de anticonceptivos, aborto y matrimonio gay?

Sus posturas contra el matrimonio gay en Argentina no develan muchas esperanzas en ese sentido y en su lugar, apuntan a que defenderá los planteamientos tradiciones de la iglesia.

Hasta dónde transformará la iglesia, está por verse.

Lo que sí es claro es que Francisco gobernará con estilo propio, según lo que él cree y piensa.
Si esta manera de ver la iglesia católica es a través de la sencillez, bienvenida sea.

Falta ver si el primer papa americano le da un giro a la historia de la iglesia, en medio de la crisis que enfrenta o si solamente será recordado por un cambio de estilo que en el fondo podría ser inocuo.

Pd: Esta columna no aparecerá la próxima semana.

 

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