Por: Gonzalo Silva Rivas

Frutos del Mundial

Terminó el Mundial de Fútbol Sub-20 y no cabe discusión, los resultados que le dejó al país son favorables.

Uno de los mayores beneficios es el intangible de su imagen. Durante 23 días Colombia fue epicentro de un agitado oleaje informativo estimulado por la presencia de 1.400 periodistas provenientes de variados rincones del mundo, que dedicaron espacios noticiosos a la fiesta deportiva pero también a la esencia de esta nación que pese a las adversidades que la atormentan, y que son su karma en el exterior, respira a diario una contagiosa alegría. Un país sano, como nos definió un turista coreano por un canal internacional.

La mala imagen en el exterior ha sido desproporcionada e injusta, sin que con ello se pretenda barrer y esconder debajo de la alfombra las miserias que nos acosan, algunas comunes a otros países a los que no se las maximizan con tanta parcialidad. Este estereotipo del que será difícil sacudirnos, contrastó con la visión que sobre el terreno obtuvieron los comunicadores, deportistas y visitantes, que lejos de hallar el terrible escenario de subdesarrollo, vándalos, mafiosos y terroristas imponiendo su ley, descubrieron un país cálido, vital y amistoso.

Henrique, el delantero brasilero que recibió el título de mejor jugador del Mundial, dijo la noche de la celebración que su mayor recuerdo de Colombia no serán sus bellas ciudades sino la calidad de sus gentes. El torneo ha sido la principal vitrina deportiva que ha tenido el país para presentarse en sociedad, centrar la atención del mundo y proyectarse como una nación ajena a como se le percibe dentro del tozudo imaginario popular global.

Tal vez por ese cliché los cálculos oficiales sobre la llegada de turistas, esbozados por el ministro de Industria, no se cumplieron. Se anunció la presencia de 35 mil visitantes pero apenas arribó un grupo no mayor de ocho mil. El Gobierno adelantó esfuerzos para atraer el turismo externo, suspendió la exigencia de visas en algunos países cercanos e invirtió millonarios recursos en promoción publicitaria, pero la suma de estas estrategias no alcanzó para cumplir la meta.
A la lista de beneficios hay que agregar los ingresos adicionales que para la economía dejó este puñado de visitantes, que contribuyó, junto con los consumidores internos, a la reactivación del mercado. Comercio, transporte, publicidad, logística, medios de comunicación, hotelería, turismo y gastronomía se agregaron a la construcción y lideraron los sectores favorecidos con negocios y aumento temporal de empleos.

Pronto los encargados cuantificarán los frutos de la justa mientras el país, que en 1986 rechazó una oportunidad histórica, vuelve a soñar con la sede del Mundial de mayores 2026, cuya opción esta vez quedó a tiro de gol.

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