Por: Hernán Peláez Restrepo

Fue bueno

La historia se respeta. En el caso del fútbol, los equipos históricos no pueden apoyarse en el pasado. De ahí que equipos con nombre en la Copa Libertadores, como son River y Peñarol, quedaron por fuera del selecto grupo de diez finalistas.

Contrario a lo ocurrido con el Medellín, que no es histórico en este certamen, pero jugó su última carta con vehemencia, entrega y en el último suspiro le dijo adiós. Le servía el empate y lo tuvo a un minuto del final. Sin embargo, por razones humanas e ilógicas y con cabeza caliente se le fue como agua entre las manos.

Ahora bien, fue bueno saber que el equipo terminó construyendo un buen esquema, con dos delanteros luchadores e incansables como fueron el boliviano Cabrera y el joven Arias, que por lo conocido es un ganador de la vida, por su origen, su entorno familiar y social.

Con ellos y la calidad de Bobadilla, la entrega de Vanegas, ‘Choronta’ Restrepo, Corredor y la aparición de dos pelados de juego interesante y atrevido como Cuadrado y Arboleda, los del rojo se curtieron en la copa. No tienen mal equipo y van por camino seguro.

Fue bueno saber de un triunfo de la Sub 17 sobre Brasil, que siempre infunde respeto por su jerarquía y juego en todas las categorías. Ya en Paraguay, recuerdo una selección orientada por Marroquín, que con gol de J.J. Tréllez les ganó a los brasileños. Esto para decir que los complejos van desapareciendo y el asunto se va nivelando, sin desconocer que los otrora grandes caen como cualquiera y ya pocos ganan de camiseta.

Es bueno saber que la angustia, el drama y la emoción adornarán las últimas seis fechas del campeonato local. Más allá de jugar bien o con un nivel reconocido, todos deben jugar, como lo realizó Medellín, con la entereza y la honradez propias de quienes deben responder a sus fieles aficiones.

Fue en cambio triste saber de la desaparición del maestro Édgar Mallarino, un vallecaucano que fue centro medio, y hablo de las décadas del 40 y del 50 de América, donde no solamente jugó, y muy bien, sino que gracias al médico Ochoa Uribe, pudo trasladar sus conocimientos a los jóvenes de la cantera. En eso, nuestro fútbol sigue mostrando flaca memoria y los de hoy poco recuerdan y reconocen a quienes hicieron mucho. Caso similar viven figuras como Jaime ‘Manco’ Gutiérrez y el profesor Luis Alfonso Marroquín, urgidos de ayuda y colaboración para soportar los momentos difíciles que todos viviremos en el ocaso de nuestras vidas.

Alguien, y sin ser ningún sabio, anotó: “los reconocimientos y homenajes hay que realizarlos en vida... después, ¿para qué?

 

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