Por: Gonzalo Silva Rivas

Fuera del patrón

Mientras la International Air Transport Association confirma que 2011 fue el año de más baja accidentalidad en la historia de la aviación comercial mundial, siguiendo las tendencias y proyecciones de la última década dirigidas hacia la gradual reducción de la tasa, por estos confines no deja de preocupar la creciente racha de siniestralidad que últimamente envuelve a las aeronaves militares del país.

En los dos últimos años la seguridad aérea a nivel global alcanzó mínimos históricos y se consolidó como el principal activo del sector aeronáutico. El pasado se despidió con un saldo trágico de 92 aeronaves siniestradas y 498 víctimas fatales, balance que mejora el reporte de 2010, cuyo registró fue de 94 accidentes y 829 muertos. Indicador bastante diciente por cuanto deduce la ocurrencia en 2011 de un accidente civil por cada 2.7 millones de vuelos; es decir, un descenso del 39% con respecto al período comparado, cuando la ecuación reveló un siniestro por cada 1.6 millones de viajes.

Las estadísticas ratifican que el transporte aéreo es de lejos el sistema de locomoción más seguro del mundo. Desde finales de los cuarenta la mortalidad por milla volada ha disminuido en casi 50.000%, no obstante el acelerado aumento de las operaciones.

La seguridad es fruto de permanentes innovaciones de fabricantes de aviones y proveedores de servicios aeroportuarios; mejores sistemas de control; mayor capacitación de tripulantes, ingenieros, controladores y técnicos, y la adopción de un paquete de medidas y recomendaciones que han dado cuerpo a una exigente normatividad en la OACI, con compromisos obligantes para sus países miembros.

Pero a medida que se afianza la cultura de la seguridad aérea en el planeta, alarma que las aeronaves militares colombianas estén por fuera del patrón.

Tomando como base lo corrido de esta década, su accidentalidad ha crecido progresivamente, y no como consecuencia derivada de acciones de combate. Si el Súper Tucano, como afirma el Gobierno, no fue derribado en Cauca por las Farc, este 2012 suma ya siete helicópteros del Ejército y de la FAC siniestrados por causas varias, con balance de 20 muertos y once heridos. Cifra superior a los cinco accidentes de 2011, con 17 muertos y cuatro heridos; y los tres de 2010 que dejaron cinco víctimas fatales, seis heridos y once ilesos, estos últimos miembros del cuerpo de seguridad del presidente Santos.

¿Fallas técnicas o humanas? Habrá que esperar a ver si algún día saltan al ruedo los resultados de las exhaustivas investigaciones, tan necesarios para prevenir accidentes futuros.

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