Por: Iván Mejía Álvarez

Fuera los gigantes

Parecen jugadores del baloncesto de la NBA y su sitio en esta Eurocopa de Naciones no es el adecuado. Los atacantes con tamaños gigantescos, con dos metros de estatura, han sido revaluados y su importancia en el fútbol moderno cada día es menor.

La selección de Italia ofreció una lamentable imagen con el gigantón Luca Toni saltando inútilmente durante noventa minutos intentando ganar un balón a la defensa del equipo holandés.

Toni, precedido por una magnífica carta de navegación en la Bundesliga, donde marcó más de veinte goles, naufragó todo el partido y terminó dejando una estela de torpeza e incomodidad para jugar y hacer jugar. No funcionó como ariete y tampoco como pívot, porque podría aceptarse que con su estatura le ubiquen allí para que baje de cabeza la pelota a unos mediocampistas que llegan desde atrás. Podría ser, pero no fue.

El debut de Jan Koller en el ataque de la selección de la República Checa ante Suiza, fue horroroso. Ni un remate al arco, ni una jugada interesante, fue tal su desaguisado que Bruckner le suplantó para el segundo partido y en su lugar utilizó al ágil Milan Baros, quien respondió con movilidad. Y el lusitano Paulo Almeida entró a marcar a Kohller en las pelotas de costado.

Son pocos los grandes jugadores de fútbol con estaturas superiores al metro 90. De pronto a la memoria llegan el jugador brasileño Sócrates, el holandés Van Nilsterooy, quien es alto pero tampoco encaja en la clase de “gigante”. Y en Colombia se recuerda a Eduardo Vilarete. Poco más o poco menos, el tamaño no es proporcional a la clase, a la calidad.

Tampoco el fútbol se hizo para jugadores “enanos”, porque cada quien tiene lo suyo. Con los “bajitos” se puede tocar, hacer paredes, llegar por lo bajo, pero no se puede rematar arriba. Con los grandes, el juego está supeditado a levantar y levantar el balón para que los defensores adversarios salgan con la cabeza llena de chichones.

En el fútbol, el secreto está en los complementos y en las prestaciones. Como en la vida real, en el día a día.

 

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