Por: Saúl Pineda Hoyos

Fuga empresarial: mitos y realidades

A mediados del año pasado, Juan Ricardo Ortega, saliente secretario de Hacienda de Bogotá, advirtió que uno de los grandes riesgos que enfrentaban las finanzas públicas del Distrito estaba asociado a la pérdida de ingresos tributarios, como resultado de la fuga de empresas de la capital hacia municipios de la Sabana.

En esa ocasión, Ortega afirmó que Bogotá había experimentado una caída de más de 200 mil millones de pesos en el recaudo de ICA, principalmente por el “canibalismo tributario” que está viviendo el país.

Esta advertencia prendió las alarmas, no sólo en la Secretaría de Hacienda, sino también en las de Desarrollo Económico y Planeación del Distrito, quienes conformaron un grupo técnico para estudiar la situación y determinar a ciencia cierta el impacto de este fenómeno. Por su parte, la Cámara de Comercio de Bogotá realizó una encuesta con el propósito de conocer de primera mano las razones por las cuales algunas empresas están abandonando la capital.

Los cálculos realizados en la Administración Distrital indican que el impacto de la relocalización de empresas en el recaudo de ICA fue de alrededor de 20 mil millones de pesos en el año 2010, es decir, que el fenómeno no es tan grave como se creía en un principio, teniendo en cuenta que este monto representa menos del 1% del total del recaudo por concepto de ICA. El cálculo no considera los municipios de Funza, Mosquera y Madrid. Pero según los estimativos de la Secretaría de Hacienda si se consideran estos municipios la fuga podría ascender, en el peor de los casos, al 2% de los recaudos del impuesto en mención. Entre tanto, el estudio de la Cámara de Comercio reveló que la principal motivación que tienen los empresarios para salir de Bogotá es la necesidad de ampliar el tamaño de sus plantas, teniendo en cuenta las restricciones de espacio y los altos costos de la tierra del Distrito.

Estos hallazgos preliminares, sumados a la especialización en servicios que está viviendo Bogotá —al igual que las más importantes urbes a escala global—, demuestran que el debate en torno a la relocalización de empresas no se debe centrar en la pérdida de recursos fiscales, sino en la urgente necesidad de articular, desde una perspectiva territorial, el desarrollo productivo sostenible de Bogotá con el de los municipios de Cundinamarca.

*Director Cepec. Universidad del Rosario

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