Por: José Fernando Isaza

Fukuyama

"LA DESIGUALDAD DESLEGITIMA EL sistema político, da origen a movimientos sociales y a actores políticos antisistémicos, configura el escenario para conflictos sociales fuertemente polarizados y para una lucha por beneficios".

La anterior frase no es de un dirigente de izquierda, es de Fukuyama, asesor del gobierno de Bush. En la conferencia dictada en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, refiriéndose a América Latina (A.L.), dice: “La inequidad, medida por el coeficiente de Gini, es mayor después del pago de impuestos que antes, debido a que los impuestos al consumo son superiores a los de la riqueza”. A esto agrega: “Se entregan subsidios generosos a aquellos grupos que están razonablemente bien, como jubilados de la clase media y funcionarios públicos, lo que ha traído como resultado que la desigualdad inicial de la región se reproduzca”.

En Colombia la situación es aún más inequitativa. Basta mencionar los subsidios a los ricos con programas como Agro Ingreso Seguro y las exenciones tributarias a los grandes inversionistas, mineros e industriales. El resultado ha sido un aumento del índice de Gini que llegó a 0,584 en 2008 y coloca a Colombia como el país más desigual de América Latina, superando a Brasil, que pudo mejorarlo a 0,54.

Considera que la desigualdad en A.L. parte de un “defecto de nacimiento, pues los países nacieron como colonias para la extracción de recursos y grandes sectores quedaron fuera del sistema político y sin la capacidad de proteger sus derechos”. En nuestro país el auge minero y de hidrocarburos no contribuye a la igualdad por las generosas e innecesarias reducciones de impuestos a este sector.

Fukuyama muestra cómo, al España no tener una revolución, transmite las inequidades fiscales a la América colonial, que se mantienen en la época republicana. Las clases privilegiadas españolas se opusieron a reformas que gravaran su riqueza. En Francia la revolución segó literalmente la cabeza de los privilegios de la nobleza y pudo desarrollar un sistema tributario más equitativo.

En una publicación de 2008 atribuye a la desigualdad social la llegada de presidentes populistas a América Latina. “Estos tres presidentes han estado ocupados en consolidar el poder ejecutivo, desmantelar las instituciones democráticas, revertir las reformas que liberalizaron la economía y en llevar a cabo políticas sociales que cuentan con amplio favor de los pobres”. Las políticas sociales no se refieren a programas como Familias en Acción, puesto que no incluyó a Colombia en el ejemplo.

Fukuyama considera que los programas asistencialistas conducen a la corrupción, clientelismo y vicios electorales. En nuestro país esto se ha cumplido con precisión. Sin embargo, estas acciones bien administradas contribuyen a aliviar la pobreza y mejorar la equidad.

Instituciones como el Banco Mundial se opusieron a las transferencias directas de dinero a las familias pobres para estimular que enviaran a sus hijos a la escuela o participaran en programas de salud preventiva; no obstante los buenos resultados medidos en términos de equidad y reducción de la deserción escolar, han modificado las políticas de los organismos multilaterales. Un reciente número de The Economist recomienda ampliar los programas asistenciales de dar dinero a los pobres o, como se denominan técnicamente: transferencias condicionados de efectivo. Este apoyo era inconcebible por parte de la biblia de los neoliberales.

*Rector Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de José Fernando Isaza

Descenso

150%

Monoteísmo

Celibato

Votación