Por: Antonio Casale

Full 80’s

Existe un lugar en Bogotá que se llama Full 80’s, es un sitio en el que después de atravesar la puerta se inicia un viaje por la década en que muchos crecimos.

Las canciones de Miguel Mateos, Duncan Dhu, Los Prisioneros, Bon Jovi, Erasure, Pet Shop Boys, se mezclan con apartes de series de televisión como el capitán Centella, Mazinger Z, el Hombre Nuclear y Hulk.

Y mientras la música y la charla con los amigos recuerdan lo más significante de esa inolvidable época, llega inevitablemente el tema futbolero a la mesa, donde se rememoran los clásicos entre Millonarios y América de esa década y los duelos de Falcioni contra Vivalda, la clasificación a Italia 90, el Cali de Redín y Valderrama y los goles de Gottardi en Santa Fe.

Las últimas pinceladas de Willington Ortiz y Ernesto Díaz, la curva alta de Arnoldo Iguarán, La Gambeta Estrada, el Didí Valderrama, Bernardo Redín, Alexis García; la selección juvenil de Marroquín en el 85 con John Édison Castaño, el nacimiento futbolístico de El Palomo Usuriaga, El Pibe Valderrama, La Turbina Tréllez,  Higuita, así como la cuota extranjera de jugadores mundialistas como Roberto Cabañas, El Gato Fernández, Goycochea, Amado Nunez, Marcelo Trobbiani. Todos esos nombres eran tan importantes como Batman, Superman o el Hombre Araña.

Me pregunto si los adolescentes de hoy cuando en el 2028 vayan a un bar que se llame Full 2000´s, recordarán como verdaderos héroes a Arango, Mosquera, Ciciliano o Freddy Montero. Sin duda son otros tiempos, los jugadores ahora duran acaso meses con una sola camiseta y hoy todos tenemos acceso directo a Cristiano Ronaldo o a Robinho, así sea por televisión o internet.

Que esto suceda está en nuestras manos, somos nosotros, deportistas, directivos, periodistas y sobre todo, los hinchas, quienes tenemos la posibilidad de valorar nuestro fútbol, que hoy es mucho más limpio que antes, con menos borrachos, mejores técnicos, torneos más emocionantes y más partidos por televisión para ver. Si bien es cierto nunca tendremos ligas tan importantes como la inglesa o la española, hoy tenemos un campeonato que nos invita a enamorarnos de los colores de nuestro equipo, antes que del ídolo de turno, porque es tiempo de que aprendamos que, campeón sólo hay uno, pero al equipo amado, no se le abandona nunca, independientemente de la posición que ocupe en el torneo.

 

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