COVID-19: ¿Cuáles son las acciones adelantadas por el Gobierno para enfrentar la pandemia?

hace 12 horas
Por: María Teresa Ronderos

Funcionarios de cartón

“Esa fijación con el cartón que tienen es francamente asfixiante”, escribió la comentarista “Entusiasta amateur” en un análisis que hizo La Silla Vacía sobre los desafíos del gobierno de la primera alcaldesa elegida de Bogotá. “Van reduciendo las capacidades de gobernar a una mera colección de estudios de posgrado, como si la ineptitud, la ausencia de voluntad política y el maridaje malsano se morigera por haber pisado una puta universidad”.

Tiene razón la Entusiasta y su comentario nos envía un mensaje poderoso a la prensa y a los gobiernos.

En los trinos de la alcaldesa anunciando su equipo, se gastó más de la mitad de los 280 caracteres permitidos por Twitter detallando los títulos universitarios y los posgrados nacionales e internacionales de cada uno. En ninguna parte nos explicó qué problema público habían resuelto en sus anteriores cargos; ni qué batalla había librado por el bien común; y mucho menos nos contó qué conflictos de interés traían al cargo. Esta información hubiera sido mucho más valiosa para que los ciudadanos realmente supiéramos cuál es el alma de esta administración. Y, siendo autocríticos, en mayoría, nosotros los medios repetimos títulos y diplomas como si estos fueran seguro de buen gobierno.

Parece que no hubiéramos visto desfilar por las alcaldías a graduados y posgraduados, para usar las palabras de Entusiasta, ineptos o ausentes de voluntad para cambiar las cosas o gobernando más para sus amigos que para los ciudadanos. Por ejemplo, el corrupto mayor Samuel Moreno, dice Wikipedia (aunque no me consta) que es “abogado y economista, graduado de la Universidad del Rosario, obtuvo varios títulos de especialización en administración en las universidades Javeriana, del Rosario y de los Andes y tiene un máster de Administración Pública en la Universidad de Harvard”. También provenían de excelentes facultades de las universidades Andes y Javeriana sus cómplices Miguel, Manuel y Guido Nule, todos condenados por peculado.

Si además de los corruptos incluimos a los ineptos, a los que no tienen conexión alguna con la gente y a los que solo llegan al puesto a pasar de agache porque mejorar algo les implicaría arriesgar el pellejo, el título se desvaloriza aún más como garantía de un gobierno eficaz.

Claro que queremos funcionarios que sean profesionales pilos, que han hecho lo posible por estudiar y mejorar su experticia e idoneidad para gobernar determinado sector. Pero ni la sabiduría de buen líder ni el compromiso ciudadano derivan solamente de haber ido a la universidad.

Lo difícil hoy es encontrar funcionarios especializados en dar batallas para mantener a raya los intereses privados, personas con maestría en ética pública y doctorado en valentía para proteger los derechos ciudadanos. Pero todavía las universidades colombianas no gradúan a nadie en estas carreras. Tampoco es común que estos planteles reflexionen públicamente sobre qué hicieron mal para graduar a una tecnocracia nacional que ha dejado mucho qué desear en términos de la defensa del interés público y el avance de la igualdad.

Claudia López anunció que con ella llegó al poder la coalición ciudadana del siglo XXI que le abre un esperanzador futuro al país. Ella, dijo, representa a una ciudadanía que exige vivir mejor, sin amarras, sin miedo, celebrando y acogiendo los derechos de las mujeres, las minorías y la diversidad y que, con todo derecho, clama buen gobierno en la calle.

Pues bien, para que esa nueva ciudadanía se haga sentir, esperamos que los miembros de su gabinete tengan lo que en buena hora Entusiasta Amateur pide de sus gobernantes: no sólo cartones, sino capacidad real, voluntad política y coraje para cambiar las cosas; e independencia para defender al bogotano de a pie.

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2020-01-07T00:00:34-05:00

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2020-01-07T00:30:01-05:00

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