Por: Paloma Valencia Laserna

Funcionarios públicos; ¿pueden criticar al Gobierno?

Los enfrentamientos del Vicepresidente con Santos se iniciaron con cosas pequeñas y han ido avanzando hasta convertirse en molestias para un gobierno que casi ha logrado la unanimidad a su alrededor.

Las declaraciones de Santos en torno a que los funcionarios no pueden hacer oposición pública inician un debate interesante. Para analizar el asunto, conviene verlo según el tipo de cargo público. En el caso de los altos puestos nombrados por el gobierno el cometario parece ajustado, no tendría sentido trabajar para un gobierno que al mismo tiempo se critica públicamente. Ahora bien, frente al gran aparato estatal constituido por los funcionarios de carrera la cuestión es menos nítida. Estos funcionarios ven desfilar los presidentes y en general no tienen compromisos políticos con ellos ¿Deben tener estos funcionarios la obligación de lealtad con el gobierno de turno? La cuestión va más allá de la mera libertad de expresión y participación en política de los funcionarios y se refiere a si la burocracia puede convertirse en un enemigo del gobierno. ¿Hasta donde pueden ser críticos si de su trabajo depende la ejecución de las políticas del gobierno de turno? ¿Pueden sabotear las políticas que no comparten?

Otro caso es el de los funcionaros elegidos por voto popular; tienen un nivel de independencia más alta y una obligación con sus electores, que al haber votado por ellos los empoderan de una representatividad que debe prevalecer. Los problemas de un Vice elegido popularmente ya los conocía muy bien Colombia, pero tal vez los había olvidado. La Constitución de 1886 sustituyó el Vicepresidente por el Designado, que era nombrado por el Presidente -así no tenía legitimidad democrática y le debía total lealtad al primer mandatario. La elección popular del Vicepresidente está en una categoría mixta: es elegido, pero como un suplente. Entre mayor trayectoria y aspiraciones políticas tenga el Vice, mayor valor le dará a su independencia y mayor será la tentación alejarse en cada falla del gobierno.

Por eso, el llamado al orden no será fácilmente acatado por Angelino. La pertenencia a la izquierda lo ha dotado de una propensión a la crítica; este segmento de la política colombiana no ha llegado a la Presidencia y por eso se ha encargado de la oposición. Vale recordar que Lucho pasó los primeros meses de su alcaldía haciéndole oposición a su propio gobierno. Con esto sólo quiero decir que no es fácil pasar a ser Gobierno, donde las responsabilidades no se endilgan, sino que son propias. Angelino tiene un camino político recorrido, y su vinculación como Vice debió aportarle a Santos; por eso es probable que Garzón no este dispuesto a disolverse en el gobierno como si su elección hubiera sido la de sólo poner el nombre. Además, Garzón tiene aspiraciones políticas y está utilizando la vitrina.

Pese a ello, el Vice no tiene razón en la discusión de la pobreza; está malinterpretando una metodología que incluso mejora la manera como se medía la pobreza en el país. Por una parte, los $190 mil pesos con los que vive una persona pobre no significan que eso sea lo que gana; es una cifra percápita , pues la medición se hace sobre hogares. Los ingresos de una familia pobre se dividen entre todos los integrantes -que tiene más de 4,5 miembros- así que los ingresos son cercanos a $855 mil pesos mensuales y todo lo que esté por debajo. El nuevo indicador multidimensional permite además comprender lo que puede implicar la pobreza; analiza 15 variables entre ellas vivienda, materiales de piso y paredes, niveles y permanencia en el sistema educativo, afiliación a los regímenes de salud, estabilidad del trabajo… No es lo mismo ganar ese dinero y tener casa, salud y trabajo estable. La cifra de pobreza no tiene un valor simbólico, ni es una aspiración; se trata de tener una cifra que sea comparable internacionalmente, que pueda ser seguida en el tiempo y que dirija las acciones del Estado hacia aquellos aspectos relevantes para superarla.

@palomavalencial

 

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