Por: Iván Mejía Álvarez

Fútbol alemán

La gran transformación del fútbol alemán no es el producto de una casualidad. Responde a una labor titánica en la parte pedagógica y a una asimilación absoluta de los nuevos conceptos que se viven en este deporte.

Cuando fracasaron en la Euro de Holanda-Bélgica entendieron que era menester cambiar, que no podían seguir en el camino de ser simplemente unos ‘pánzers’ metódicos y fuertes y que era necesario reinventarse técnicamente, a la vez que física y tácticamente, para volver a competir a gran escala. Entendieron que la época del líbero, los carrileros lanzando a unos gigantes cabeceadores como Hrubesh, Klinsmann, Völler, era cosa del pasado y que requerían una cuota de estética y velocidad aunada a la técnica individual.

Más de mil profesores a nivel juvenil, reorganización interna en la Federación, darles prioridad a los exjugadores que conocen el tema para que siembren la semilla, unos clubes fuertes y sin carencias económicas, un torneo profesional serio, donde mujeres y niños asisten sin problemas de barras bravas y estadios repletos, ese es el secreto del éxito de la Bundesliga, reflejada en el par de palizas que les propinaron esta semana a los dos gigantes del fútbol español, descaradamente bailados en sus visitas a Múnich y Dortmund.

La selección ya presentó credenciales en el Mundial de Sudáfrica con el lanzamiento de jugadores como Özil, Müller y Kroos. Todavía no ha rubricado un gran triunfo a nivel internacional, pero está en la senda de gran candidato al Mundial de Brasil. Ver jugar a los de Lowe es agradable y más ahora cuando la segunda generación, la de los Goetze, Reus, Schurrle y Gundogan, ya se viene apoderando de los puestos titulares.

Ante la decadencia del Calcio, el bipolarismo de la Liga y el estancamiento de la Premier, emerge esta Bundesliga sana, fuerte y atractiva, donde el gigante rojo que dirigen Beckenbauer-Rummenigge-Hoennes y Sammer se muestra como un firme aspirante a conquistar el ‘trébol’ en la presente temporada con la obtención de la Champions, la Copa y una Liga que ya ganó hace dos jornadas con 20 puntos de diferencia. El Bayern ha construido una máquina tan potente como bella, tan fuerte como estética. Es una joya de equipo por su velocidad de maniobra, su verticalidad, sus características técnicas y porque sabe y entiende el juego con la pelota pero además tiene el sacrificio táctico de la presión constante, alta, media y baja, que significa recuperar rápido la bola para atacar directamente gracias a generosas transiciones.

No es una casualidad, es el fruto de la planificación y el mirar hacia adelante sin el cortoplacismo que nos acompaña por estas latitudes. Bueno, son alemanes…

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