"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 12 horas
Por: Antonio Casale

Fútbol colaborativo

La Confederación Brasileña de Fútbol anunció la semana pasada que los analistas de los clubes profesionales han recibido la misión de elaborar un informe detallado de cada una de las selecciones que irán al Mundial de Rusia. Así, a cada uno se le asignó una selección para analizar.

Esta decisión corresponde con el concepto de economía colaborativa, en boga en el mundo y que ha logrado que distintos emprendimientos tengan mejores beneficios vinculando más gente. Según el blog economistasfrentealacrisis.com, la economía colaborativa promueve el intercambio de bienes o servicios a partir de un enfoque de solidaridad, beneficio mutuo y ahorro.

Lo que hace Brasil es una gran iniciativa. Tardarán menos tiempo en reunir información en torno a todos los participantes de la Copa Mundo. Vincularán a los clubes del torneo local en torno al objetivo común generando un sentido de unión en torno a la causa. Compartirán conocimientos permitiendo que Tite, el entrenador del primer equipo, tenga más elementos de juicio para la toma de decisiones. Ahorrarán tiempo y dinero en todo el proceso. Ponen en práctica todos los conceptos vigentes de innovación.

En Colombia estamos lejos de ver cosas similares y más en el fútbol. La verdad es que ni Pékerman y sus muchachos se han acercado a los cuerpos técnicos de los clubes ni al revés. El primero porque sabe que los segundos lo miran con ciertos celos y los segundos porque, no es ningún secreto, están esperando la caída del argentino desde el día en que llegó. La Federación, que tradicionalmente ha tomado distancia de la Dimayor, entidad que rige el destino de los clubes, tampoco se ha interesado en buscar acercamientos.

Es un poco nuestra idiosincrasia. Vivimos en un país individualista, celoso y egocéntrico, en el que se divide más de lo que se multiplica. Pero en Brasil la cosa no ha sido distinta. Lo que pasa es que ellos están demostrando que hay voluntad de cambio. Después del fracaso que supuso para ellos la goleada ante Alemania en su propio mundial, están reconstruyendo la casa utilizando métodos distintos a los anteriores.

Qué bueno sería no tener que esperar a recibir un gran golpe para comenzar a pensar y actuar de manera diferente para obtener mejores resultados. Habría que buscar no solamente elementos de unión entre los clubes y los seleccionadores del equipo absoluto, sino también entre los distintos técnicos de las diferentes categorías.

Que el éxito de esta generación que va para Rusia no nos tape los ojos. En Brasil, Venezuela, Perú y Paraguay, entre otros, están trabajando a la vanguardia de lo que dictan los conceptos modernos de liderazgo y equipos exitosos. Ya es hora de pensar en el futuro con una visión estratégica, a largo plazo pero con ejecución a término inmediato.

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