Por: Iván Mejía Álvarez

Fútbol "fritanga"

La gente quería el resultado y terminó consiguiéndolo.

El público pedía la remontada y el equipo, a punta de fútbol “fritanga”, se la entregó en una jornada épica y llena de extrañas sensaciones. Ya Monsieur Blatter mandó la carta con la invitación oficial y la torre de control le dio entrada al avión que llevará a la selección de Colombia al Mundial del próximo año.

Que las ramas no tapen el bosque. Este equipo terminó jugando muy mal la eliminatoria y los síntomas son preocupantes, las señales son clarísimas y el futuro se ve oscuro de no corregir muchas cosas. Gracias a una muy buena campaña se logró esta clasificación, pero el remate fue lánguido, opaco, sin fútbol y con errores de bulto en todos los ámbitos: técnico, táctico, individual y colectivo.

Los primeros 45 minutos del juego ante Chile fueron un auténtico desastre, un horror. Equipo mal parado en la cancha, jugadores sin nivel y sin categoría que vieron a los chilenos jugar la pelota y ganar todos los espacios. Chile tiene esa extraña virtud de desnudar al equipo colombiano. Golearon y ridiculizaron al equipo de Gómez, al de Pinto y ahora le pintaron la cara al de Pékerman.

Jugar con tres en el fondo y con laterales-volantes a cuarenta metros del arco fue un error catedralicio, imperdonable en un técnico veterano y sapiente como el argentino. En el momento en que Yepes y Armero salieron arriba a jugar mano a mano con Alexis Sánchez se advertía la posibilidad de un baile y una goleada, como en efecto fue. Destinar a Sánchez para tapar a Valdivia fue otro error mayúsculo. El fondo era una gelatina, el medio no filtraba y Chile marcó tres en veinte minutos, pero pudo haber hecho cinco o seis, así era la desproporción entre un equipo que jugaba y otro que veía estupefacto el fútbol del rival.

Macnelly trajo el orden y las ideas, Guarín cumplió con más marca y salida, y el amor propio, las ganas y el calor, la humedad y el árbitro, con la expulsión y un penal dudoso, hicieron el trabajo en el segundo tiempo para que la épica jugara un partido tan inolvidable como el 4-4 ante Rusia, el 5-0 con Argentina y el 1-1 con Alemania. Pékerman acertó en los cambios, de jugadores y de planteo, y afortunadamente Colombia clasificó por sus méritos y no por los de Reinaldo y sus muchachos ecuatorianos.

Ojo, jugadores sin ritmo, algunos con muy poco fútbol, alineaciones previsibles, desgaste absoluto en una defensa permeable y con poca táctica, son señales a las que se les debe prestar atención.

No nos hagamos los tontos, este equipo debe entrar ya mismo a latonería y pintura porque se terminó jugando muy mal y el fútbol “fritanga” no sirve en un Mundial.

 

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