Por: Andreas Forer

Gadhafi y la Corte Penal Internacional

Todos aplaudimos cuando, mediante Resolución 1970, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas señaló que los ataques generalizados y sistemáticos en Libia contra los civiles libios configuran crímenes de lesa humanidad...

26 de febrero

Todos aplaudimos cuando, mediante Resolución 1970, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas señaló que los ataques generalizados y sistemáticos en Libia contra los civiles libios configuran crímenes de lesa humanidad y remitió el caso para la apertura de investigación por parte de la Corte Penal Internacional (CPI). Libia no es miembro del Estatuto de Roma, por lo tanto, sin decisión del Consejo de Seguridad no había posibilidades para la CPI de comenzar una investigación.

3 de marzo

Todos contentos. Se inicia el proceso de investigación formal por parte de la CPI al caso de Muammar Gadhafi, Seif Al Islam y Abdalá Al Senussi.

27 de junio

Todos orgullosos, cuando la CPI anuncia, que emitió orden de arresto contra el Muamar Gadhafi por crímenes contra la humanidad cometidos en Libia desde el 15 de febrero, además, contra el hijo de Gadhafi, Seif Al Islam, y el jefe del servicio de inteligencia libio, Abdalá Al Senussi. Para ellos, las órdenes de captura en su contra no eran más que un incentivo para no rendirse.

21 de agosto

Todas las cámaras hacia el Fiscal de la CPI Luis Moreno Ocampo  - quien no se da cuenta lo que dice -: anunció que uno de los hijos de Gadhafi había sido detenido.

23 de agosto

Todos sorprendidos cuando el hijo, aparece en libertad en Trípoli y señala que nunca estuvo detenido. Moreno Ocampo, en cambio, desaparecido y callado.

09 de septiembre

Moreno Ocampo recuperado, anuncia que Interpol emitió una “circular roja”, es decir, orden de captura contra Gadhafi, su hijo Saif Al Islam y el jefe de inteligencia de gobierno, Abdalá Al Senussi y – según él – es cuestión de tiempo que le capturen.

Menos mal, al final del año se va a votar un nuevo Fiscal de la CPI al que ojala le interese más mostrar resultados cuando los tenga, y si no, trabajar en silencio y lograr lo que hace falta: sentencias en tiempo razonable contra los que cometen los crímenes más graves que conocemos.

En el caso de Libia, esperamos que sea el nuevo Estado el que juzgue a Gadhafi y a los demás que estuvieron en la cúpula junto con él. Eso sería una muestra de soberanía y de capacidad para juzgar a sus propios criminales que a la vez, sería también una lección para otros Estados y para Cortes internacionales cuyos funcionarios, a veces, prefieren los micrófonos y la prensa que los resultados.

En Twitter: @andreasforer

 

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