Por: José Fernando Isaza

Galaxias

En la película gravedad, las estaciones están situadas a 600 km de la superficie terrestre; allí la gravedad terrestre ha disminuido en un 17% en comparación con la que existe en la superficie, la ingravidez surge de la velocidad orbital de la naves, que generan una la aceleración radial que al ser igual a la gravedad, la anula.

Las tripulaciones de los viajes a la Luna llegaron a una distancia de 380.000 km, un rayo de luz emitido desde la Tierra tarda poco más de un segundo para llegar a la Luna. Con las tecnologías actuales, combustibles químicos, es muy difícil alcanzar velocidades mayores a 17 km por segundo, lo cual hace imposible que misiones tripuladas lleguen a otro sistema estelar. El Voyager I, lanzado en 1977, recientemente abandonó la órbita planetaria más alejada del Sol y tardará 75.000 años para llegar a la estrella más cercana.

La limitación es la velocidad de salida del combustible de la nave espacial. En la película Viaje a las estrellas, el capitán Spock resuelve una crisis de combustible dirigiendo un rayo láser en sentido contrario a la dirección; similar a lo que hace Sandra Bullock en Gravedad cuando emplea un extintor para crear un impulso que le permite desplazarse. El rayo láser tiene la velocidad de la luz, el impulso que genera es suficiente para mover el Enterprise. La limitación en la vida real es que no existe un sistema para confinar una energía de fotones tan grande que impulse una nave.

F. Dyson propone construir un cohete impulsado por energía atómica de fusión. La nave podría alcanzar una velocidad del 12% de la luz, 36.000 km por segundo. El viaje a la estrella Barnard sólo tomaría 50 años. Esta estrella es la más cercana en la cual se ha descubierto un exoplaneta. La nave no sería tripulada, su peso de 54.000 toneladas es superior a un carguero mediano. La tecnología de fusión es aún inexistente, se trabaja en ella, no para impulsar naves interestelares, sino para generar energía por fusión, reproduciendo en la Tierra el mecanismo de la unión de átomos que produce la energía del Sol.

Lograr velocidades del orden propuesto por Dyson con combustibles químicos está fuera de toda posibilidad. El volumen de estos supera la masa del universo. Velocidades cercanas a la luz, modificaciones al tiempo y el espacio harían posible, en el transcurso de una vida, ir hasta el centro de la galaxia. J.M. Tejeiro da el siguiente ejemplo: una nave que aumente su velocidad permanentemente con una aceleración igual a la de la Tierra, podría llegar al centro de la galaxia, que está situada a 30.000 años luz, y regresar a la Tierra en un tiempo que para los astronautas sería de 41 años. El problema es que en la Tierra habrían transcurrido 60.000 años, la velocidad que alcanzaría la nave sería del 99,97 % de la luz. Aun superando que la nave tiene combustible nuclear de fusión, no habría en la Tierra suficiente materia prima de isótopos de hidrógeno para mantener la aceleración necesaria. Acelerar y desacelerar para obtener combustible en estrellas intermedias, además de difícil, no permite alcanzar la velocidad de crucero.

En la reunión del pasado 22 de octubre de la Sociedad Astronómica Real, en Londres, se discutieron otras tecnologías, tales como dotar la nave de “velas” que reciban impacto de rayos láser altamente energéticos.

El problema de energía para la nave es la limitante más importante para un viaje interestelar.

 

 

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