Por: Hernán Peláez Restrepo

A ganar

No hay de otra. Ganar es lo único que le sirve a Colombia para adquirir el segundo tiquete a Tokio. Por supuesto, en combinaciones y elucubraciones, el empate con Uruguay tendría beneficios, siempre y cuando Argentina, ya registrada en los Olímpicos, le gane por más de dos goles a Brasil. En lugar de esa “ayuda” es necesario convencer al grupo de que hay que ganar, sin disculpa alguna.

Ganar es hoy la regla principal en el fútbol. Antes, jugar bien disponía de un sitio especial entre los hinchas, más si el equipo actuaba con orden, fantasía y categoría. Hoy solo vale —desafortunadamente para los de antes, entre los que me incluyo— ganar como sea y nada más. De ahí el tortuoso camino que recorren los técnicos en cualquier categoría, campeonato o copa. Vencer es la premisa para sobrevivir.

Sobre este asunto quiero recordar una historia del pasado, referida por José Augusto, un delantero portugués de la época dorada del Benfica, equipo en el que Eusebio era el símbolo, el Cristiano Ronaldo de entonces.

Benfica disputó en 1962 una final intercontinental con el Santos de Brasil. Se jugaban dos partidos. La ida fue en Vila Belmiro y ahí Santos ganó 3-2. En el partido de regreso, en el estadio de la Luz, en Lisboa, Santos goleó 5-2 y se llevó los honores. Se anotaron 12 goles, de los que Pelé, incluyendo un penalti, marcó seis. La anécdota la contó así José Augusto: “Tuvimos dos entrenadores de pensamiento distinto. El húngaro Bela Guttman quería solo ganar, como fuera, a las buenas o a las malas. El otro era el chileno Fernando Riera, un romántico de esos días. En el juego de vuelta en Lisboa le preguntamos cómo controlaríamos a Pelé. Nos respondió: ‘Ninguna marca personal, ni nada por el estilo, el público de Lisboa merece ver a Pelé en su real dimensión’. Y así fue, nos golearon, ganaron y Pelé nos mortificó”.

Hoy en día el pensamiento de Riera, no digo estaría en desuso, sino contaría con pocos adeptos. Ganar es la única verdad del día y los apostadores, oficializados por Coljuegos, solo quieren ganar con su boleta. Y pueden apostar todos, incluyendo jueces, jugadores, técnicos. Es decir, los actores del fútbol, sin que ello sea ni mal visto ni tenga impedimentos. En 1989 fue asesinado el árbitro Álvaro Ortega y en su momento se adjudicó esa barbarie a unos apostadores. Hoy la licencia para apostar no tiene cortapisas.

Volviendo al meollo del asunto, al menos los equipos colombianos que esta semana compitieron en copas de América lo hicieron muy bien. Ganaron puntos y ojalá, mirando hacia adelante, puedan abrir el cofre de esperanzas de títulos. Para Arturo Reyes, que no puede hacer los goles, la tarea es diseñar un equipo con los que vea más serenos y capaces de anotar. Con ellos hay que ganar y no entrar a pensar en qué hacen los otros. Para Brasil, Uruguay y Colombia solo ganar sirve.

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2020-02-08T21:00:00-05:00

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