Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

¿Ganaron los cristianos?

Mientras el país entero sigue atento a los porcentajes de los punteros electorales, y a raíz de las recientes encuestas se hacen cábalas en torno a los resultados de la primera vuelta, la reclamación de los llamados “cristianos”, adscritos al movimiento Colombia Justa Libres, sigue dando una vehemente pelea para que se les reconozcan los votos que no aparecieron en el conteo del pasado 11 de marzo.

En efecto, dicho movimiento —según la Registraduría— no alcanzó el umbral de los 459.296 votos que se requerían para sacar uno o más parlamentarios, llegando tan solo a 431.418, es decir, les quedaron faltando 27.800 sufragios.

Sin embargo, y ante las anomalías e inconcordancias que resultaron en los escrutinios, las directivas de Colombia Justa Libres se dieron a la tarea de verificar mesa por mesa los resultados iniciales, apareciendo más y más votos, que en este momento totalizan 466.491, o sea 7.200 por encima del mencionado umbral.

De ser reconocida esta realidad, el movimiento mencionado no sólo tendrá derecho a tres senadores y otros tantos representantes —descabezando a aquellos que quedaron por debajo de la votación cristiana—, sino que además se convertirán en un nuevo partido político.

Tal como están las cosas, la pelea está ganada, pero —repito— falta la última palabra por parte de la Registraduría que, la verdad sea dicha, no quedó muy bien parada que digamos y en cuyo interior puede haber —y ojalá no sea así— muchos intereses, sobre todo de quienes perderán su curul y que lucharán a muerte por esos valiosos voticos que a la fecha están perdiendo para poder posesionarse como miembros del nuevo parlamento.

Hay pues en estos momentos una lucha voto-a-voto en la que ninguna de las partes, por obvias razones, da su brazo a torcer, porque también —ojo— ese casi medio millón de sufragios podría definir incluso quién sea el próximo presidente de los colombianos.

 

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