Ganó Sanders

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Hace dos semanas, Bernie Sanders anunció el fin de su campaña para la candidatura presidencial del Partido Demócrata. Después de haber sido el delantero durante las primarias iniciales, con su estruendosa derrota frente a Joe Biden en el supermartes, su camino hacia la nominación se había evaporado. Para sus millones de seguidores a lo largo del país, en particular jóvenes y latinos, esto generó mucha tristeza. Pero más allá de haber sido un gesto de realismo político, sin duda Sanders salió de la contienda victorioso.

Desde su primera candidatura presidencial en 2016, Sanders había despertado un verdadero movimiento progresista al interior del Partido Demócrata. En las parlamentarias de 2018, este sector avanzó, eligiendo figuras como la joven representante a la cámara por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, conocida por sus iniciales AOC, socialista democrática como Sanders. Las propuestas de Sanders en materia de educación superior gratuita, salario mínimo de 15 dólares la hora y, en particular, un sistema de salud pública universal, conocido como Medicaire for All, fueron sumando adeptos. En 2020, varios de sus contrincantes al interior del partido incorporaron sus propuestas en sus programas. El mismo Biden se apropió de una de sus frases más profundas y célebres: la salud es un derecho humano, no un privilegio. Gracias a Sanders, el Partido Demócrata en su conjunto se ha movido hacia la izquierda. Como él mismo dice, no triunfó en lo electoral, pero sí en lo ideológico.

Sanders también ganó por el momento y la forma de su retiro. Hubiera podido mantenerse peleando hasta la convención, como hizo hace cuatro años. Pero en esta ocasión, se retiró pronto, consciente de la urgencia de unir a todos los sectores del partido para derrotar a Trump. Su decisión de adherir a Biden, casi de inmediato a su retiro, fue oportuna, clara y sincera.  No existe entre ellos las tensiones que quedaron con Hillary Clinton en 2016. A la vez, para Biden, el apoyo de Sanders es muy significativo, ya que sus votantes, especialmente los jóvenes y los latinos, han sido su flanco débil y son esenciales para cualquier opción de triunfo. Pocos días después, Barack Obama, al también anunciar su adhesión a Biden, señaló que, si él estuviera de candidato hoy, no haría la misma campaña que realizó en 2008, ya que el país ha cambiado; un claro reconocimiento a Sanders y a sus votantes.

Pero lo que más ha legitimado en estos tiempos a Sanders y a sus ideas ha sido la gravísima crisis de la pandemia, poniendo de presente la vital importancia de la salud pública y el papel del Estado. Cuando la recién posesionada AOC propuso el año pasado una renta básica, fue de inmediato descalificada por los republicanos y sus propios copartidarios por considerarla demasiado radical. Hoy, el envío de cheques por 1.200 dólares a 150 millones de estadounidenses, una de sus propuestas, fue aprobada en el Congreso paradójicamente por unanimidad. Con la crisis, lo que hace solo unas semanas era calificado de radical, hoy se volvió indispensable.

Muchísimo puede pasar antes de las elecciones en noviembre. Derrotar a Trump no es tarea fácil. Pese a sus errores y excesos, su base lo idolatra y lo sigue apoyando. Como presidente goza de toda la cobertura de prensa, lo que opaca a Biden. En los tiempos de crisis, los ciudadanos tienden a apoyar a sus líderes y por algo Trump se ha declarado un presidente de guerra.

Además, a causa de la pandemia, ésta será una campaña sui géneris. Como van las cosas, no habrá manifestaciones ni contacto puerta a puerta con los electores. Ya incluso hay agrias discusiones sobre los mismos comicios; los republicanos están bloqueando los esfuerzos de los demócratas por facilitar la votación por correo que garantice el derecho al sufragio en medio de posibles restricciones.

Lo cierto es que Biden no produce como candidato el mismo entusiasmo que un Sanders o un Obama. Pero el repudio a Trump es tan grande entre demócratas e independientes que puede generar la energía requerida para derrotarlo. Es claro que un segundo cuatrienio de Trump significaría un daño irreparable para el proyecto progresista, para la democracia en EEUU y para el planeta. Por eso, el papel de Sanders al lado de Biden volverá a ser clave.

danielgarciapena@hotmail.com

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Director de Planeta Paz.

 

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