Por: Camilo Herrera

¿Gasolina cara?

Sin duda el precio mundial del petróleo ha caído mucho y el precio del galón de gasolina en el país se mantiene constante, y como se ve en el anteproyecto de presupuesto de la nación, el desmonte de los subsidios es un hecho latente, lo que significa que pagaremos el precio completo del precio final de cada gota de gasolina refinada por Ecopetrol, el biodiésel y las debidas importaciones.

Este debate es correcto y se debe dar correctamente, dejando atrás las pasiones y los falsos sofismas. Si bien un galón de gasolina en este momento cuesta cerca de $8 mil, un carro de hogar promedio gasta cerca de 10 galones a la semana, lo que significa cerca $320.000 mensuales en combustible. Si se redujese en $1.000 el precio por galón, el ahorro por hogar sería sólo de $40.000 mensuales, lo que no es significativo en hogares de clase media y alta, ni mucho menos va a reactivar el consumo, ya que este cambio de precios, si bien causa un ahorro en los hogares, no significa que los pasajes de bus, taxi, transmilenio, intermunicipales y fletes de carga vayan a bajar, por lo tanto no significa un real ahorro o cambio de precios en la economía.

Por el contrario, este “no impuesto” que el Gobierno ha creado se ha convertido en una muy buena fuente de ingresos a la caja del Estado y del mismo Ecopetrol, que al final es un impuesto bastante eficiente, ya que afecta a la población de mayores ingresos, que consume bienes suntuarios, y de alguna manera desmotiva el uso del automóvil.

Lo que ocurre es que la gente tiene un vínculo emocional muy fuerte con este tema, gracias a una gran cantidad de imaginarios errados, como que la calidad de las gasolinas es diferente según la marca, sin saber que Mobil y Texaco venden la misma gasolina que le compran a Ecopetrol. Igualmente, la molestia general de la creación de este fondo e impuesto sin acuerdo político profundiza la crítica a esta medida.

Al final el Gobierno tiene más dinero, Ecopetrol tiene más dinero, los municipios tienen más dinero por la sobretasa, y los hogares que tienen no son golpeados significativamente en su bolsillo y este dinero sirve para inversión social, pero la emotividad sobre el tema no nos deja ver el bosque.

 

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