Ángela María Robledo: ¿por qué el Consejo de Estado le quitó la curul en la Cámara?

hace 1 hora
Por: Daniel Pacheco

Generación E

Financiar la educación superior y desfinanciar las universidades públicas. Esa parece ser la receta que va a continuar este Gobierno. Y es que los incentivos son altos para abrir programas con nombres llamativos que les terminan quitando plata a las universidades públicas. Generación E es la nueva apuesta de Iván Duque, menos pegajosa que Ser Pilo Paga y ya en las redes apodada “Generación Endeudada”. Falta ver cómo pega el nuevo programa, pero viene a mostrar que esto se volvió una moda política y un modo de desfinanciación de la educación superior pública.

Ser Pilo Paga, lejos de ser una revolución educativa, sí representó una revolución en la comunicación política con recursos públicos para la educación. El invento de Gina Parody para catapultarse a la Presidencia no le funcionó a ella, pero sí descubrió algo inesperado: a la gente en Colombia le preocupa cada vez más la educación. Es decir, hacer inversiones en la educación con programas atractivos que recuerdan al gobernante que se los inventó —el Ser Pilo Paga de Santos, la Generación E de Duque— trae prestigio y réditos políticos.

A los medios de comunicación les encanta el estilo aspiracional del joven pobre pero excepcional que puede entrar a la Universidad de los Andes, la de las élites capitalinas. La W de hecho lo adaptó a su género mediático-filantrópico, con un engalle adicional: que sean jóvenes negros del Chocó en los Andes.

A las universidades privadas, y sus muchos columnistas amigos, por supuesto les encanta. Además de la transferencia directa de recursos públicos (solo para los Andes han sido hasta ahora $131.000 millones, según las cuentas del senador Leonidas Gómez), la llegada de estudiantes “distintos” aplaca los cargos de conciencia por falta de diversidad sin costo alguno para esas universidades a las que les pagan por el éxito y nunca ayudan con el fracaso de los pilos. Porque recuerden que si un pilo no logra graduarse de los Andes, por ejemplo, queda endeudado con el Gobierno que lo financió. Al menos algo de eso cambia en Generación E.

Mientras tanto, las universidades públicas se caen, literalmente, a pedazos. El porcentaje del presupuesto nacional de educación superior dedicado a las públicas cayó de 56 % en el 2002, a 37 % en el 2016 según el SUE. Los pilos y los créditos del Icetex se han ido llevando progresivamente la plata de la pública a esquemas privados.

Por ejemplo, en su paquete de $500.000 millones para responder a las manifestaciones de los estudiantes, el Gobierno destinó solo $55.000 millones adicionales para el funcionamiento de las universidades públicas, mientras que para Generación E apartó $101.000 millones.

Por eso los estudiantes de las públicas tienen razón en insistir en un paro. Para que al menos se aclaren las posiciones. Porque acá de fondo hay una discusión que no se ha querido dar abiertamente, acerca del modelo de educación superior actual, que privilegia lo privado en detrimento de lo público. Eso no lo quiere admitir este Gobierno, que insiste en una estrategia no confrontacional de confundir con nuevos programas y adiciones presupuestales engañosas. Si el paro aguanta, llegará el momento en que el gobierno Duque se tenga que preguntar si quiere presidir las primeras cancelaciones de semestre masivas en las universidades públicas desde los años 80. Sin duda sería todo un hito generacional.

@danielpacheco

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