Por: Iván Mejía Álvarez

Genios sin equipo

Lamentablemente los grandes genios del mundo futbolístico hoy por hoy carecen de unas maquinarias afinadas que les permitan optar al gran título en Rusia.

A diferencia de la Champions, donde Cristiano dispone de una banda que responde acorde con la máxima competición internacional de clubes; del mismo Messi, que tiene un colectivo que le ayuda en la Liga y la Copa; del mismo Salah, que llega hasta las semifinales porque todo el entorno construido por Klopp le ayuda a potenciar sus grandes condiciones, en el Mundial no pasa lo mismo y tal vez el único jugador que cuenta con una maquinaria superlativa para pelear la Copa Mundo es Neymar.

La Argentina de Sampaoli, como la de Bauza, Martino o Sabella, es un equipo anodino que depende del golpe de genio de Lionel para poder brillar. Ya se vio en las eliminatorias, cuando sólo la genialidad de Messi rescató un equipo opaco, sin fútbol, sin categoría, que se vino a clasificar en Quito porque el rosarino prendió sus lámparas y ganó el partido que había que ganar tras tres años de penurias y bochornos futbolísticos por toda Suramérica.

Messi, a diferencia de Maradona, no tiene el talante y la personalidad para arrear a sus compañeros y encumbrarlos a un gran equipo. Su presencia en la final de Brasil y las últimas dos Copas América, Chile y Estados Unidos, tuvo mucho que ver con ratos de inspiración del 10. Esta Argentina parece todavía más endeble que la de hace cuatro años y todavía el verborreico Sampaoli no ha encontrado la estructura táctica para acomodar a Messi, cada día más urgido de un ecosistema que le ayude a colaborar en el colectivo.

A pesar de ser campeón de Europa, Portugal tampoco dispone de un colectivo que agrande la figura de Cristiano, un jugador que por sus características de rematador y goleador necesita quién genere, quién ordene, quién juegue. Cristiano, a diferencia de Messi, no es capaz de inventar y crear el fútbol como para ganar una Copa del Mundo. Portugal es un equipo montado sobre preceptos muy defensivos y le cuesta montones armar juego, generar fútbol para que su gran estrella, el mejor delantero del mundo, saque a flote sus excelsas condiciones de rematador.

Lo mismo sucede con Salah, el líder de la Bota de Oro, que encontró en el Liverpool el ecosistema apropiado para explotar su vena goleadora. Brillante rematador y exquisito jugador, con Egipto no tendrá quién lo deje mano a mano.

El único que tiene ese gran equipo es Neymar. Brasil tiene todo lo necesario para ayudarle a su gran estrella a lucir y ganar en Rusia. Pero ¿llegará Neymar en condiciones al Mundial?

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