Por: Andreas Forer

The Germans y su Angst

Sin acentuación del “th” inglés, más bien con una “s” suave, un tanto más dura la “g”…

En mi último viaje a Berlín, pude sentir la angustia…Bien mentalizado a causa del canal 6, la emisora tecno de radio de la LH, he llegado allí. 


Pude disfrutar los últimos días del verano en mi bicicleta y así experimentar, que no solo coches, sino también otros usuarios de la vía pública - como justamente bicicletas y peatones – tienen derechos y que los automovilistas los respetan. Una palabra o una conducta, que parece que no es conocida en todas sociedades. Casi no se puede creer, ¿verdad?


El viaje por el antiguo oriente de la ciudad hasta la Puerta del Brandenburgo era impresionante. Mi guía, uniformada de color naranja y experta en arquitectura, me enseñó todos los nuevos edificios y también esos que han sido reformados en los últimos 20 años desde la caída del muro de Berlín. Barrios enteros se han formado, me dijo una señora muy amable por la tarde en una terraza. Cada vez, cuando los alemanes se entrometían en alguna parte – era evidente que la señora tenía otra nacionalidad – la cosa se ponía “muy complicada”. Pero una cosa buena tenía: “las cosas funcionaban bien  y así queda construida Berlín, no tiene equivalente alguno”. Me identificó como “German” y explicó: “los alemanes tienen miedo, mucho miedo, y por eso siempre planean y reflexionan todo de manera precisa”, según ella. 


¿Incentivados por el miedo a que algo quizás no pueda funcionar, planeamos y actuamos? “Pues, otros países le apuestan más al folclore”, la señora explicó. Pensé: el escepticismo y el malhumor que es más o menos frecuente, y sobre todo la rigidez, que empieza en la selección de basuras sistemática y generalizada, ¿todo se debe al miedo? Razoné y quise profundizar sobre el tema, y sobre todo, quise preguntar de dónde venía la señora, pero ella se levantó y dijo “adiós”.  Continué pensativo mi tour por el pasado alemán, en particular por las dos dictaduras alemanas del último siglo, recuerdos todavía presentes en Berlín, y entonces, me alegré de la modernidad, que encontré en unos de los clubes numerosos de la noche. Allá seguramente olvidaré mi miedo.


En Twitter: @andreasforer

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