Por: José Roberto Acosta

Globos de 2020

Primer globo: el cuestionado registrador nacional, Alexánder Vega, sacó pecho esta semana con la reforma electoral que se presentará el próximo mes de marzo ante el Congreso, la intención de implementar junto al voto convencional el voto electrónico y la entrega de cédulas, pero sin acabar el funesto y vulnerable formulario E14 y la entrega de cédulas con archivos digitales.

Todo lo anterior fue sembrado por el anterior registrador, que nunca hizo ostentosas fiestas con recursos públicos como la que celebró Alexánder Vega después de su nombramiento, y de paso celebrando Navidad. Muchos globos para distraer las irregularidades en el proceso que terminó con su elección y que está demandada ante el Consejo de Estado, en manos de la magistrada Rocío Araújo Oñate. Vega, que es de la cuerda del exgobernador de Cundinamarca Emilio Rey, investigado por el “volteo de tierras” cuando fue alcalde de Funza, será quien certifique al próximo presidente de Colombia elegido en las próximas elecciones que ya empiezan a calentarse ante el gélido resultado del presente gobierno.

El segundo globo es la orden de cesar los servicios de Uber en Colombia por competencia desleal, desviación de clientela y violación de la regulación del transporte en Colombia, pero paradójicamente el Ministerio de Transporte nada avanza en la reglamentación de esta nueva economía colaborativa y, además, de esconder el “negociado” con los taxistas, esconde que poco o nada ha adelantado para seguir con la licitación que adjudique en abierta competencia el manejo del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) y evitar la prórroga al mismo contratista que lo viene ejecutando desde noviembre del año 2007, en cabeza del consuegro de Juan Manuel Santos.

Y el tercer globo del que hay que estar atento es la economía local, concentrada en el crecimiento, pero que por cuenta del constante y agudizado pesimismo del consumidor en los últimos 16 meses, de acuerdo con la encuesta de opinión empresarial de Fedesarrollo, no augura que se pueda lograr el 4 % de aumento en el PIB esperado por el Gobierno. Dado el temor de perder su empleo, los colombianos han dejado de comprar vivienda y bienes durables, así que el mayor consumo del año pasado no fue porque cada colombiano comprara más bienes y servicios, tal vez compraron lo mismo o hasta menos, sino que hay 1,6 millones de migrantes venezolanos que presionan ese consumo.

@jrobertoacosta1;[email protected]

Nota del director: Esta columna fue modificada porque en una primera versión equivocadamente se mencionaba al suegro de Juan Manuel Santos, quien nunca tuvo relación contractual con el gobierno de su yerno.

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