Por: Marcos Peckel

Gobernanza

Gobernanza, esa nueva palabreja que se ha agregado al léxico del día a día, que apareció de repente en la literatura sin claridad, ¿exactamente a qué hace referencia? Los estados ahora se clasifican y califican de acuerdo con su “índice de gobernanza”.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurria, que estuvo en nuestro país dando inicio formal al trámite de adhesión de Colombia, indicó que la gobernanza es uno de los principales indicadores para admitir a un país en ese “exclusivo club”.

¿Qué significa ese término tan parecido a “gobierno” pero tan diferente? Aplicada a los estados, el Banco Mundial define gobernanza como “el conjunto de instituciones formales e informales que determinan el modo en que es ejercida la autoridad en un país”.

En pocas palabras, la institucionalidad o la fortaleza de las instituciones del Estado o el “buen gobierno”. Para determinar los índices de gobernanza se tienen en cuenta factores como seguridad interna y externa, democracia, imperio de la ley, justicia, Estado de derecho, corrupción, transparencia, estatuto regulatorio, derechos humanos, participación ciudadana, desarrollo sostenible, igualdad de género, distribución del ingreso, calidad de servicios públicos, satisfacción general y desarrollo humano.

Una buena gobernanza se refleja en el respeto de los ciudadanos a las leyes y a las instituciones y un pacto social cimentado sobre una granítica identidad colectiva y la convicción generalizada de que el Estado es incluyente, está al servicio de todos los ciudadanos y no de unos grupos de poder que se enquistan en sus entrañas para ordeñarlo sin tregua. Un Estado goza de buena gobernanza cuando tiene cercanía con sus gobernados, prevalece un alto nivel de rendición de cuentas (accountability) por parte de gobernantes y legisladores, la corrupción es mínima y los igualadores sociales —salud, educación e infraestructura— son prioritarios, funcionales, de calidad y para todos.

El índice de gobernanza publicado cada año a instancias del Foro Económico Mundial por la organización Por una nueva Gobernanza Global no tiene mayores sorpresas en el ranquin de los países con mejor y peor calificación. El de 2011 muestra en los primeros cinco lugares a los países escandinavos, una región altamente igualitaria con un desarrollo social e institucional que precede en décadas a los siguientes en la lista. En los últimos lugares aparecen los de siempre: Somalia, Congo, Afganistán y otros estados fallidos.

En el centro de la lista se apretujan los demás. Nuestro país ocupa el muy poco honroso lugar 117 por detrás de la mayoría de los países de la región, el primero de los cuales, en el puesto 20, es Costa Rica, seguido de cerca por Uruguay, 24, y Chile, 25. Entre los cinco indicadores macro que componen el índice, para Colombia cuatro son malos: justicia, derechos humanos, seguridad y desarrollo sostenible, y apenas regular el de desarrollo humano.

Tras 200 años de vida republicana, a Colombia le quedan muchas asignaturas pendientes.

 

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