Por: Mauricio Rodríguez

A gobernar

Hace seis meses se posesionó el Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno. Pero es muy poco, por no decir nada, lo que ha logrado en este semestre en el que su administración debió haber despegado.

Su principal falla es la ausencia de una visión sobre el futuro de la capital. Desde la campaña de Moreno brillaban por su ausencia un modelo de ciudad, un norte estratégico, programas ambiciosos para mejorar la calidad de vida y la competitividad de Bogotá. Y en los pasados 180 días esto no ha cambiado: el Plan de Desarrollo presentado por el Alcalde y aprobado recientemente por el Concejo es una colcha de retazos, carente de brújula y sin objetivos concretos.

En materia de movilidad, el panorama es muy oscuro. En el proceso electoral a Moreno se le ocurrió   sin ningún estudio técnico ni financiero  prometer un Metro como solución a los crecientes problemas del transporte en la ciudad. Ese irresponsable populismo le permitió llegar a la Alcaldía. Pero desde ahí Moreno, 180 días después, no ha sido capaz de articular una política ni un modelo que hagan sentido y que no amenacen gravemente la salud de las finanzas públicas distritales y nacionales.

En cuanto a seguridad, cifras recientes evidencian un aumento de los atracos callejeros y de las pandillas. Un ejemplo concreto de la falta de gestión en este frente es la  total indiferencia de la administración distrital frente a las muy bien fundamentadas denuncias – basadas en un estudio del DANE y de la Universidad de los Andes- que sobre los serios problemas de inseguridad y convivencia en los colegios públicos y privados de la capital hizo la concejal Gilma Jiménez.

Otra muestra de la ineficiencia de la gestión de Moreno es lo que le está sucediendo al esquema de los colegios por concesión. Este modelo, cuyas bondades confirmó una investigación del economista Felipe Barrera (recientemente galardonado con el premio Juan Luis Londoño), no se ha expandido. En vez de replicar esta fórmula exitosa que eleva sustancialmente la calidad de los colegios en concesión y  la de las instituciones educativas vecinas, el Polo y Fecode – que manejan desde la época de Lucho Garzón la educación pública distrital -  se han dedicado a criticarla y debilitarla. 

Ya es hora de que el Alcalde Moreno deje de malgastar su tiempo en las relaciones públicas que tanto le gustan,  y se dedique a gobernar a Bogotá.

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