Por: Jorge Iván Cuervo R.

Gobernar es entender

Para gobernar hay que tener muchos atributos: capacidad, liderazgo, conocimiento, legitimidad, pero si todos ellos no están precedidos de la capacidad de entender, especialmente el momento histórico y la complejidad social a la que se enfrenta, todo puede salir mal. Es lo que le pasa al presidente Iván Duque, quien no ha entendido el momento histórico en el que le ha correspondido gobernar, el de una sociedad en transición luego de superar el conflicto armado que decide enfrentar las deudas sociales que se han ido pagando a cuenta gota en el marco de la Constitución de 1991, texto que refleja un pacto social más diverso e incluyente, pero aún poco desarrollado.

Duque no ha entendido que las circunstancias de hacer hegemónico un discurso como el del Centro Democrático ya no son las mismas del 2002, justamente porque las Farc salieron de la ecuación como actor armado y lo que procede es la consolidación de un Estado capaz de tramitar las demandas sociales. El fin del conflicto armado permite que distintos actores sociales se manifiesten sin el temor de ser señalados y estigmatizados de ser voceros de la guerrilla.

Los sectores políticos que eligieron a Duque —ayudados por el miedo a Gustavo Petro, miedo que hoy quieren volver a usar para deslegitimar la protesta social— consideran que con este presidente pueden hacer efectivo el triunfo del No en el plebiscito sobre el Acuerdo de paz, y en eso se les fue el primer año, no sólo con el tema de las objeciones a la ley estatutaria de la JEP —lo cual bloqueó la agenda legislativa—, sino en la forma de construir su apuesta de gobernabilidad distante de la negociación política, por aquello de la mermelada, y ajeno al diálogo social, para lo cual los talleres Construyendo País, libreteados y auto complacientes no son la vía.

También hay que decir que todas estas demandas se hubieran detectado en el proceso de elaboración del Plan de Desarrollo, el cual tuvo una gran dinámica regional, pero algo falló en esa metodología porque el Plan no refleja esa diversidad de país y todo indica que sigue siendo una matriz de gasto definida desde el imaginario de los técnicos del DNP, que no da cuenta de las necesidades de país.

Los gobernantes tienen que entender y rápido. Piñera en Chile entendió tarde y lo que hubiera podido ser un arreglo de políticas ya va en Constituyente, justamente para dejar atrás el arreglo institucional pinochetista que sigue enmarcando la política en el país del sur. No entendió Evo Morales que era inconveniente postularse para un cuarto mandato, ese error de cálculo le costó el exilio, violencia innecesaria en Bolivia y la llegada al poder de una derecha ultracatólica y revanchista que reclama destruir el legado de doce años de gobierno. No ha entendido Lenin Moreno que el desmonte del correísmo es más complejo de lo que parece, por la prosperidad que ese gobierno trajo al Ecuador, y no entendió Macri que el apretón fiscal iba a ser rechazado en las urnas.

Las señales que ha venido dando Duque es que no ha entendido la magnitud de lo que está pasando en Colombia. Considera que se trata de recoger algunas propuestas y ver cómo transforma eso en unas cuantas leyes en el mes de marzo, unos subsidios aquí y otros allá, siempre y cuando eso no incomode a los gremios —un actor cada vez más poderoso en la definición de la agenda pública— y a su partido, en el cual ya hay sectores que lo ven con desconfianza por su falta de liderazgo, e imaginan un escenario sin su presencia en la Casa de Nariño, como lo sugirió de manera ladina Fernando Londoño.

La movilización social no se va ir de las calles tan fácilmente, esta sociedad salió de su zona de confort y considera que ya es hora de exigir cambios reales al pacto social. El presidente Duque tiene que entender que gobierna para todos los colombianos, que la paz es un hecho cumplido, que Petro no mueve los hilos de esta primavera colombiana, y que si elige una deriva autoritaria – represión estatal de la protesta- puede cumplirse el anhelo de Londoño, con el que Marta Lucía Ramírez se desvela.

@cuervoji

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