Por: Óscar Sevillano

Gobernar sin mermelada

Gobernar es una tarea bastante difícil, y hacerlo en un país como Colombia, que está acostumbrado a que el ritmo de trabajo del poder legislativo lo marque el poder ejecutivo, lo es mucho más, sobre todo si se tiene en cuenta que tradicionalmente la aprobación de los trámites de proyectos que son llevados por el Gobierno Nacional a discusión en el Congreso deben estar acompañada de algún ofrecimiento que por lo general se traduce en nombramientos o en la firma de un contrato a terceros recomendado por algún senador o representante de los partidos que con su voto darán su visto bueno.

Son estas las costumbres malsanas en la política colombiana que es necesario sanear, y qué bueno que el presidente Iván Duque lo esté llevando a cabo, aun con el costo que esto trae para su imagen como primer mandatario, porque al no marcarle el ritmo de trabajo al legislativo dejándose chantajear, ante la opinión pública queda como un jefe de Estado que no coordina bien a su equipo, ni le hace trabajar lo necesario para que sus proyectos sean aprobados.

Le sucedió al exalcalde Antanas Mockus en su primera administración distrital en Bogotá, en donde les enseñó a los bogotanos y al país entero que al alcalde se lo elige para gobernar y al Concejo, para hacer control político, y que ese mismo esquema de trabajo se debe aplicar en todas las escalas, sea nacional, departamental o local. Lo mismo ocurrió con Gustavo Petro, quien debió enfrentar unas mayorías de oposición, al no entregar ni una entidad a los cabildantes. En este caso vale la pena decir que su torpeza, soberbia y orgullo ayudaron a que su gobierno fuera un desastre y un paquete.

Si tenemos en cuenta lo anterior, resulta injusto que se le califique de “paquete” o de “descoordinado” al presidente Duque, cuando en realidad está siguiendo una línea de gobierno que el colombiano del común viene pidiendo a gritos desde hace mucho tiempo, es decir, de cero corrupciones y de cero clientelismos, hecho que aplaudo y que, insisto, me ha sorprendido del primer mandatario, porque no me lo esperaba.

No puedo estar de acuerdo con las declaraciones de la excongresista Claudia López que dio recientemente en entrevista para Vicky Dávila a través de la W Radio, porque no puede ser que el asumir el costo de no entregar puestos ni contratos a quienes deben aprobar sus proyectos desde el órgano de control político donde corresponda tramitarlo se vea bien y luzca bonito en un mandatario que pertenezca o sea cercano a la Alianza Verde, llámese Antanas Mockus, Sergio Fajardo o Gustavo Petro, y cuando otro que no es de este partido, ni su amigo, ni su aliado, pero aplica el mismo legado con las consecuencias que esto tiene, entonces la calificación que se le da es que no está coordinando y que por lo tanto es un “paquete”.

Si Claudia López no se ha dado cuenta, esta también es una forma de luchar contra la corrupción. Las únicas maneras para enfrentar este problema en Colombia no son las que a ella se le ocurrieron en la consulta anticorrupción. Cada quien tiene sus ideas y las trabaja desde su ámbito, con su ritmo y sus prioridades, que tampoco son las mismas de la excongresista.

El Gobierno de Iván Duque es libre de elegir cuál proyecto desea poner a discusión en esta semana o la que sigue, dejándole la responsabilidad al Congreso de la República de si lo aprueba o lo hunde. Así, de paso, cada órgano (legislativo y ejecutivo) asume el costo que le corresponde.

Gobernar a Colombia sin poner mermelada a la tostada en el Congreso de la República no será tarea fácil, y sí requiere de la decisión total y absoluta del presidente Iván Duque para no dejarse chantajear de ningún partido político.  Si el primer mandatario está dispuesto a seguir en esa línea, lo que debe hacer es rodearse del apoyo ciudadano, con menos citas con cantantes como Maluma, Carlos Vives, etc., y más reuniones con los deportistas, el sector campesino, los estudiantes, población afrocolombiana, los indígenas, las mujeres, los empresarios medianos y pequeños, la población con discapacidad y demás sectores que piden a grito entero ser escuchados por el primer mandatario en un espacio exclusivo para ellos, sin tener que limitarse a acudir a los Talleres Construyendo País, que aunque son buenos resultan insuficientes para tratar los temas propios de cada grupo.

Acostumbrar a este país a que sus destinos se pueden regir sin mermelada no será tarea fácil, pero si se cuenta con la fuerza de voluntad para no dejarse chantajear ni presionar, se puede lograr, aun con el costo que trae. Si ese va a ser su legado, presidente Iván Duque, bienvenido sea.

Por cierto, dijo Claudia López en su entrevista en la W Radio que el ministro Guillermo Botero no estaba en condiciones de continuar en el cargo por una supuesta enfermedad, hecho que el funcionario desmintió. ¿Qué pensará la excongresista del senador con mayor votación de la Alianza Verde, Antanas Mockus? Como todo sabemos, padece de una enfermedad y, aun así, el país comprende y apoya su presencia en el legislativo porque gusta de su legado y enseñanza.

 

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