Por: Santiago Rojas

Gol de América

Al momento de escribir esta columna desconozco quién es el campeón de fútbol de Colombia. Pero espero que no haya sido el América de Cali.

No por mi afinidad futbolística con el Boyacá Chicó, sino por lo que le oí al Gobernador del Valle. En un noticiero de televisión, previo al partido inicial, dijo muy emocionado que si América quedaba campeón, impulsaría la exoneración de impuestos por cinco años a dicho club deportivo.

Qué mala práctica de gobierno. Repartir exenciones tributarias por triunfos deportivos es deplorable. Una cosa es adelantar una política seria en materia de beneficios tributarios para impulsar el deporte o para promover la inversión productiva generadora de empleos, y otra muy distinta es dar prebendas a particulares como premio por sus logros, utilizando los impuestos que pagan con esfuerzo el resto de los ciudadanos.

La gente exige todos los días al gobierno central que se apriete el cinturón y reduzca considerablemente el déficit fiscal. Pero ese esfuerzo también lo deben hacer los entes territoriales. Y actuaciones como las del Gobernador del Valle van en la dirección opuesta.

Garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas es una tarea de todos. Y hay que reconocer que en materia de finanzas territoriales tenemos un problema. No existe claridad sobre cuáles son las funciones de los departamentos, que quedaron en el aire en la Constitución del 91. Es urgente hacerlas compatibles con las de la Nación y las de los municipios, pues esa superposición de funciones genera altas ineficiencias y dificultades en la gobernabilidad. Además, es preocupante el hecho que los departamentos vivan en buena parte gracias a las transferencias de la nación y al recaudo sobre algunos consumos específicos, que no son los tributos más deseados, sin participar en las rentas generadas en su región. Y como si eso fuera poco, lo que reciben ya está comprometido en un 75%, al ser rentas de destinación específica. El resto, lo deben dedicar al pago de la deuda, de las sentencias judiciales, de las pensiones, etc.

Pero una reforma tributaria territorial no soluciona todos los problemas; la buena gestión pública es fundamental. Es cierto que el margen de maniobra de los gobernadores es muy limitado, pero de la responsabilidad de sus actos dependerá que en sus regiones la gente viva del circo o camine hacia la prosperidad colectiva.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Santiago Rojas

Cumbre exportadora

Exportaciones

Las oportunidades del Triángulo Norte

Déjà vu

Salvaguardia ecuatoriana