Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Golpe con golpe

Este viernes se realizó el foro del Centro Democrático en Barrancabermeja. El evento, en el corazón del Magdalena Medio, incluyó los discursos de posibles candidatos presidenciales de la colectividad. Algunas de las ideas que resonaron durante la jornada hicieron referencia a la importancia de reformas en los servicios de salud. “Sólo permitiremos EPS que presten buen servicio y que tengan buen manejo y buena solvencia económica”, dijo en su discurso la precandidata María del Rosario Guerra. El líder partidista Uribe Vélez aplaudió esta intervención. No asomó remordimiento alguno pese a que hace menos de diez años su partido, liado con el movimiento regional Convergencia Ciudadana, hizo lo opuesto. Además de presionar a la población santandereana para que votaran por los candidatos de Convergencia, que promovía la candidatura de Uribe a la Presidencia, el Bloque Central Bolívar de las Autodefensas facilitó, por medio de vías armadas, el fortalecimiento y expansión de las prestadoras de salud Solsalud y Ganasalud. De acuerdo con la Fiscalía, las dos empresas y Convergencia Ciudadana tuvieron un “crecimiento paralelo” y apoyaron a candidatos sin dinero para financiar campañas. Asimismo, en poblaciones que registraban presencia del Bloque Central Bolívar, aumentaba de la noche a la mañana el número de afiliados a las mentadas empresas de salud.

En el caso de Solsalud, debe recordarse cómo su gerente se ufanaba en 2002 de poder entrar a las denominadas zonas rojas, en las que ninguna compañía podía prosperar debido al clima de violencia. Solsalud, que había nacido en 1996, dejó de ser una entidad de Santander, pues para 2002 prestaba sus servicios en 20 departamentos del país. Alfonso Riaño, quien en menos de tres años pasó de una votación de 9.663 votos para la Asamblea a una de 52.678 votos para la Cámara, era propietario de Ganasalud, ubicada en Cimitarra, Santander, municipio controlado por el Bloque Central Bolívar. “Ganasalud en el Magdalena Medio es propiedad de la familia de Riaño y sus exesposas (...) y hay un indicio grave de relaciones de la empresa con organizaciones al margen de la ley”, dictaminó la Fiscalía. Las rentas que paramilitares y políticos locales extraían del sistema de salud se vieron en ocasiones aumentadas, pues se podía inflar el número de beneficiarios del Sisbén para apropiarse de mayores subsidios estatales. Este caso se presentó en el departamento de Caldas, en donde se incluyeron al menos 5.000 registros falsos de afiliados a Solsalud durante el segundo período presidencial de Uribe Vélez.

Otras de las intervenciones del foro de Barrancabermeja hicieron énfasis en la impunidad de la que, presuntamente, gozarán muchos aspirantes a elección popular. El candidato Iván Duque se quejó de los alcances de los corruptos y narcos. “Vamos a crear una fuerza élite para combatir la corrupción y quitarles a estos criminales de cuello blanco lo que nos han robado”, afirmó. Dentro del público que aplaudía estaba, quizás, Ciro Ramírez, representante a la Cámara (candidato al Senado) por el Centro Democrático e hijo de un notable político con el mismo nombre. Ramírez padre destacó en los 90 por defender los intereses de cada gobierno de turno (defendió a Samper en el proceso 8.000, a Pastrana en el Caguán y fue promotor de las reelecciones de Uribe). A cambio de estas labores, Ramírez aseguró representación burocrática nacional y regional en el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura y el Instituto Nacional Penitenciario (Inpec). De acuerdo con acusaciones de la Fiscalía, a cambio de plata o votos Ramírez intervino para reducir la exposición penal de políticos y narcotraficantes. Aunque fue absuelto por la Procuraduría de Alejandro Ordóñez, Ramírez se retiró del ojo público y trasladó el capital electoral que acumuló a su hijo.

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