¿Gordofobia distrital?

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Según anunció la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, desde el 27 de julio las personas que sufran diabetes, hipertensión o que tengan obesidad deberán quedarse en “cuarentena estricta”. Lo que esta cuarentena estricta significa no es muy claro, se supone que estas personas no serán multadas por salir y que las EPS deben hacer un seguimiento estricto a quienes padezcan estas enfermedades o tengan exceso de peso a través de llamadas o correo electrónico. Por personas “obesas” se entiende aquellas que tengan un índice de masa corporal (IMC) mayor a 30. Si bien se ha observado que la diabetes, la hipertensión y el exceso de peso pueden ser comorbilidades para el coronavirus, la medida es problemática y arbitraria.

Para empezar, estas no son las únicas comorbilidades que se han detectado: también están las enfermedades cardiovasculares, la EPOC, o enfermedades respiratorias crónicas. La obesidad, aunque puede ser un síntoma de algunos problemas de salud, no necesariamente significa que la persona tenga mala salud o esté enferma, muchas veces se trata de una condición de contextura genética y por eso hay personas gordas con perfecta salud, así como hay personas flacas que pueden tener todos los factores de riesgo señalados arriba. Por otro lado, el IMC ha mostrado tener severas limitaciones como herramienta de diagnóstico y no tiene en cuenta la proporción de grasa corporal en el cuerpo.

A pesar de ser el predictor de riesgo menos consistente de todos los señalados por la Alcaldía, es el único observable a simple vista. Por eso, las personas gordas en Bogotá, de ahora en adelante y al salir a la calle, no solo tendrán que lidiar con el estigma social que viene asociado a la gordura, sino también con una vigilancia de sus cuerpos que es ni más ni menos que un mandato del Distrito. Esto es tan discriminatorio como la medida del pico y género. La activista transfeminista Juli Salamanca, parte de la Red Comunitaria Trans, dijo en su Twitter: “Qué manía de @Claudialopez de querer meterse en los cuerpos ajenos. Qué peligro su idea de fiscalizarlos y criminalizarlos. Primero el pico y género nos puso en riesgo a las personas trans, y ahora su pico y peso estigmatiza a las personas gordas. [...] El estigma sobre los cuerpos gordos es pan de cada día. Las miradas de juicio y los actos de violencia se están legitimando con su discurso”. La experta en moda y creadora de contenido Adriana Convers dijo en su Instagram: “Nos tildan a todos de enfermos, pero no dudan en atacarnos, llamarnos marranos y yo no los veo burlándose de personas con otras enfermedades. Si ese bullying sirviera de algo para que dejaran de ‘existir’ los gordos, pues las cifras de obesidad en el mundo no irían en aumento. [...] La nueva medida de la alcaldesa Claudia López es un espaldarazo de parte del Estado a los que ya ven a las personas gordas desde antes de la pandemia como un problema, como una carga, como sacos a los que pueden discriminar, pero ahora con todo el ‘peso de la ley’ de su lado”. Tienen razón.

El Distrito ha dicho que no habrá multas ni maltrato policial, pero eso también lo dijo cuando la medida del pico y género, y no fue así. De hecho, el maltrato policial va en aumento, como lo denuncia el editorial de El Espectador del 28 de julio. Si la obesidad va a ser un “problema de Estado”, habría que empezar por multar a las millonarias industrias de refrescos y bebidas azucaradas que crean todo tipo de problemas de salud, pero no veo al Distrito prohibiéndolas por la pandemia. En cambio, la medida apunta a sancionar a los y las ciudadanas de forma individual y represiva, como si fueran menores de edad, incapaces de sopesar el riesgo que implica salir de sus casas. Es una lástima que la reacción expedita inicial de la Alcaldía poco a poco vaya siendo opacada por una estrategia discriminatoria, represiva y carente de imaginación.

@Catalinapordios

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