Gotas para combatir el COVID-19

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Cuando nos vemos expuestos a una cuarentena en la que miles han perdido sus trabajos, cuando hay muchas personas afectadas en el tema de salud y la incertidumbre reina, es difícil mantener la esperanza.

Esa incertidumbre surge cuando vemos que hay elementos que no podemos controlar, cuando creemos que nuestro futuro es ajeno a nuestras acciones. El COVID-19 ha generado mucha incertidumbre y ver el crecimiento del número de casos puede generar mayor angustia y ese sentir de que todo es ajeno a nuestro actuar.

La verdad es que hay muchas acciones que podemos hacer para reducir nuestra incertidumbre. Esto me recuerda una fábula sobre el colibrí y un incendio:

Cuentan los ancestros que un día hubo un enorme incendio en la selva. Todos los animales huían como locos por todo el bosque, pues era un fuego terrible. De pronto, el jaguar vio pasar sobre su cabeza al colibrí en dirección contraria, es decir, hacia el fuego.

Le extrañó muchísimo, pero no quiso detenerse. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en la misma dirección, hacia el fuego. Pudo observar al colibrí ir y venir muchas veces, hasta que decidió preguntarle al pájaro, pues le parecía un comportamiento muy extraño:

—¿Qué haces, colibrí?—le preguntó.

—Voy al lago —respondió el ave—, tomo agua con el pico y la echo en el fuego para apagar el incendio.

El jaguar se sonrió.

—¡Estás loco! —le dijo—. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico tú solo?

—Bueno —respondió el colibrí—, yo hago mi parte…

Y tras decir esto, se marchó por más agua al lago a seguir haciendo su parte.

En la situación actual del mundo, sentimos como si estuviéramos viviendo en ese gran incendio. Y cada uno puede ser ese colibrí que hace su parte. Lo primero es reconocer que estamos en una situación compleja, pero todas las investigaciones indican que podemos convivir con el COVID-19, tomando las medidas adecuadas de prevención.

Hemos oído mucho de acciones que cada persona puede hacer para prevenir contagiarse. Primero, estar atentos a síntomas como fiebre y tos y quedarnos en casa si estos síntomas están presentes. Segundo, la importancia de lavarnos las manos con agua y jabón o usar gel desinfectante frecuentemente durante el día. Tercero, mantener una distancia física con otras personas. Cuarto, usar un tapabocas. Y quinto, tener rutinas de limpieza y desinfección. Estas cinco acciones nos pueden proteger a nosotros y a las personas que nos rodean. Es una gota que podemos echar para ir apagando el fuego.

Por otro lado, está el pensar en las otras personas en este proceso. Hace varios meses, escribí una columna sobre la importancia de ese pensamiento colectivo para generar sociedades justas y prósperas, que van más allá del bien individual y logran posicionar el bien común. Ese pensamiento colectivo cobra mucha importancia en esta coyuntura en la que estamos viviendo. Nuestros comportamientos individuales tienen un impacto muy grande, ya que siguiendo esas prácticas básicas podemos reducir nuestro propio riesgo de contraer COVID-19 y al mismo tiempo se está protegiendo a otras personas, en caso de que yo esté contagiado y no lo sepa. Esta es otra gota que podemos echar al fuego.

Tercero, podemos buscar las maneras de ir recuperando algunas actividades de nuestra vida, manteniendo los protocolos de seguridad. En este sentido, buscar convivir con el virus de manera segura. Por ejemplo, podemos salir a hacer ejercicio con la familia, o regresar al colegio cuando se pueda. Otra gota más que echamos al fuego.

Y cuarto, podemos pensar en unir fuerzas con otras personas, para trabajar en pro de alguna causa común, como ayudar a otros, recoger donaciones, leer cuentos, promover juegos comunales en línea, llamar a seres queridos. En fin, hay un sinnúmero de acciones que podemos hacer para que promovamos el acercamiento social (manteniendo el distanciamiento físico). Estas son gotas adicionales para apagar el fuego.

Estoy convencido de que, si cada quien hace su parte y contribuye a que caigan muchas gotas al fuego y lo mantengamos controlado, podremos recuperar la esperanza. Al actuar nuestra capacidad de ser y de tener un rol en toda esta situación. Con esa esperanza tenemos gasolina para que los proyectos tengan futuro, nuestras vidas tengan sentido y que entre todos podamos convivir y superar este gran reto que estamos viviendo.

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