Gracias al rector magnífico de la Universidad Nacional

Extraordinaria fue la vida y la obra del médico cirujano, profesor honorario y exrrector de la Universidad Nacional de Colombia Dr. José Félix Patiño Restrepo, que a sus recién cumplidos 93 años partió de esta vida. Un hombre de tal talla intelectual, que por más de 60 años fue una luz de sabiduría para la Universidad Nacional y para varias decenas de instituciones de la salud y la educación superior en Colombia, deja un gran vacío en nuestros corazones y en el ámbito universitario y médico del país.

El rector magnífico de la Universidad no solamente dejó una obra publicada de varios volúmenes eruditos sobre la medicina, la educación médica, la historia de la universidad y del libro, también nos legó proyectos de envergadura a los que les dedicó gran parte de su vida como médico y educador. Como ministro de Salud en el gobierno de Guillermo León Valencia trajo al país, a pesar de una gran presión de las farmacéuticas, los medicamentos genéricos que desde entonces representan un alivio para las familias menos favorecidas de la sociedad. Años después, con su gran capacidad de gestión, transformó radicalmente la Universidad Nacional y con ella a muchas otras que siguieron su ejemplo. Hizo de la Universidad una institución moderna, activa, investigativa, con un presupuesto triplicado y una infraestructura ambiciosa con laboratorios, museos, bibliotecas, auditorios y salas de concierto. Muchos coinciden en que el Dr. Patiño lideró la época de mayor esplendor de la Universidad Nacional. Como si fuera poco, desde la Federación Panamericana de Asociaciones de Facultades Médicas (Fepafem), con su amplia visión de la educación, logró transformar los currículos médicos de Latinoamérica, haciéndolos más científicos y humanísticos. Por los años 70 del siglo pasado, el Dr. Patiño se embarcó en otro de sus audaces proyectos. Esta vez, junto con un grupo de médicos y amigos, creó la Fundación Santa Fe de Bogotá, la institución de salud más moderna del país.

Cirujano reconocido mundialmente, el Dr. José Félix Patiño formó a miles de médicos desde la cátedra en la Universidad Nacional y en la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, en donde fue cofundador de la carrera de medicina. A sus 70 años, como se lo había prometido, se retiró del ejercicio de la cirugía, pero jamás de la profesión docente. Nunca dejó de enseñar y aprender. Siempre mantuvo una conexión directa y esencial con los jóvenes estudiantes, quienes hechizados por su sabiduría atentos escuchaban sus mil y una historias de ciencia y academia. Su vida fue, hasta los últimos días, la vida de un académico comprometido, preparando charlas y publicaciones (hace pocas semanas finalizó la preparación de su último libro, Reflexiones de un cirujano, que pronto será publicado por la Universidad Nacional).

En el campus de la Universidad Nacional estarán presentes su pensamiento y sus enseñanzas pues, como nos insistía el profesor Patiño en cada ocasión, la universidad no es solamente un sitio en donde se va a estudiar y obtener un título, es en realidad toda una vivencia. Una vivencia intelectual, cultural, artística, deportiva y, por eso mismo, profundamente humana, en donde se forman ciudadanos autónomos, críticos y comprometidos con los demás. Estoy segura de que todos quienes tuvimos el honor de escucharlo sabemos que la experiencia compartida con él marcó nuestra forma de ver la medicina, la educación y la vida total. Por su inmensa generosidad, la Universidad Nacional conserva su biblioteca personal de más de 11.000 volúmenes y cerca de 3.000 discos compactos de su música favorita, que se encuentra abierta al público y a la comunidad.

A pesar de la tristeza que nos embarga, la partida del Dr. José Félix Patiño Restrepo debe convertirse en un motivo para celebrar su vida de viajero incansable, de médico compasivo, de educador visionario y, por sobre todo, de hombre comprometido con la humanidad y su bienestar. En consideración de su legado vale la pena volver a leer también sus textos y planteamientos; algunos de ellos, recuperados en la reciente Colección del Sesquicentenario, por ejemplo, afirmaban que la misión fundamental de la universidad es la de proveer al estudiante un medio noble de vida para lograr que se forme libre de espíritu y libre de todo prejuicio, capaz de actuar con independencia e influir vitalmente en la sociedad**. Así defendió el Dr. Patiño durante toda su trayectoria la necesidad de unos estudios generales que garantizaran la formación de seres humanos autónomos, ciudadanos íntegros y socialmente responsables, sin distingo de las particularidades de las áreas del conocimiento, las profesiones o las disciplinas.

Hoy la Universidad Nacional de Colombia en su conjunto agradece la vida del Dr. Patiño, sus enseñanzas y su compromiso permanente con la educación superior pública y de calidad que él y su padre, Luis Patiño Camargo, otro profesor recordado de nuestra institución, ayudaron a consolidar. A sus tres hijas, Mariana, María Isabel y María Olga, a sus nietos y demás familiares también les agradecemos por haber permitido que todo un país haya aprovechado tanto y tan bien una vida como la del profesor José Félix Patiño Restrepo.

@DollyMontoyaUN

* Rectora, Universidad Nacional de Colombia.

** Patiño, J. F. (1968) ¿Por qué una reforma? En: Hacia la Universidad del Desarrollo. Bases de una Política de Reforma Universitaria. Informe del Rector al Consejo Superior Universitario (vol. I). Bogotá: Imprenta Nacional.

 

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