Por: Iván Mejía Álvarez

Gran Poderoso

Los tres equipos colombianos que disputaron la Copa Santander Libertadores se fueron rapidito de la competición sin dejar huella alguna en el torneo. Con más pena que gloria dijeron adiós. Y ya el Cali fue eliminado en la Nissan Suramericana de igual manera por lo que sólo queda La Equidad y el pronóstico del juego de hoy en la noche contra Española es bien dudoso, por el nivel del elenco asegurador y por el potencial del adversario.

El momento del fútbol colombiano es bien difícil. Poco claro, lleno de incertidumbres, y en medio de ese desolador panorama de pronto uno se encuentra en la tele con un magnífico partido como el Huila-Medellín y con un equipo interesante, realmente agradable a la óptica, con mucho trabajo táctico, con figuras nuevas, con un respeto a la pelota  y al buen fútbol, un equipo bien diferente a los del medio, el Medellín que orienta Leonel Álvarez.

Y lo mejor de ese cuadro paisa es su generación de nuevos jugadores que recuerda, con todo el respeto y guardando las distancias, el trabajo de cantera que hace el Barcelona. Mire usted: Leyton Jiménez, Hernán Pertuz, Ricardo Calle, Juan D. Valencia, Ganizita  Ortiz, Javier Calle, Roger Cañas, Jackson Martínez, Luis Carlos Arias, César Valoyes y otros que en el momento se olvidan, son el presente y el futuro de una institución que entendió bien el mensaje del fútbol moderno: trabajando en la base, creyendo en el potencial de los jugadores hechos en la casa no sólo se ahorran divisas sino que se consiguen resultados.

Además, Medellín tiene buenos refuerzos en puestos claves como el portero Bobadilla, el volante Choronta Restrepo en el medio para marcar la salida con pelota dominada, el volante creativo Mosquera. Al Huila lo pasaron por encima sin Restrepo y sin Mosquera, que se fue lesionado muy temprano.

Este equipo rojo se mueve con parámetros tácticos bien interesantes, cambio de figura cuando se requiere, doblajes de marca en los costados, presiones en la salida del adversario, toque corto y seguro de tres cuartos hacia delante, cambio de frente para ampliar el campo, seguridad en la contención y potencia en la definición.

Es muy temprano para asegurar que los dirigidos de Leonel serán los campeones, pero algo tiene que quedar claro: este es el mejor equipo del momento. Es un onceno joven, dinámico y construido con gente hecha en la casa. Una reivindicación para los que todavía piensan que el trabajo en las inferiores es fundamental para el futuro de cualquier institución. Contra la poca capacidad adquisitiva de la chequera hay que apelar a la cantera.

Pónganle ojo al Medellín y disfrútenlo cuando lo vean jugar, en medio de este oscuro panorama es agradable encontrar un equipo como El Poderoso del amigo Leonel.

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