Por: Iván Mejía Álvarez

Gran Santa Fe

Rotundo Santa Fe, magnífico en el juego, la definición, el temperamento y la intensidad. Gran partido del cuadro que dirige Gustavo Costas y una victoria ante Colo Colo tan solvente como merecida.

Hacía mucho rato un equipo colombiano no ganaba en forma tan demoledora y contundente un partido en la Libertadores. Fue un partido redondo en el que todo salió bien, de principio a fin.
 
Al inicio del compromiso, la intensidad para recuperar la pelota, no dejar tomar vuelo a los chilenos, el ordenamiento táctico y la aplicación para evitar que le llegasen por las bandas, teniendo como ancla de referencia a Suazo, a quien se tenía en la mira y no se le dejó jugar.
 
Después, a la hora de anotar, la inteligencia siempre excelsa de Ómar Pérez para medir los pases y la gran definición de Morelo, con muy buenos gestos técnicos en los goles. Entendió el “Calvo” que los centrales albos jugaban en línea y que el desmarque de ruptura que permanentemente proponía el chico Morelo era la fórmula para tomar a contrapierna al cuadro chileno. Y con su habitual categoría para meter la pelota en el huequito, ahí donde hace daño, lo dejó mano a mano en el primero y después lo acompañó en los otros dos.
 
Sorprende el dominio de los espacios que muestra Morelo y la finura en sus definiciones. Cuando se le quedaba un poco la pelota en el primero, con un gran gesto técnico logró arrastrar la bola para el remate con la otra extremidad. Y en el segundo hizo de todo, recortes, enganches, se labró el camino, es cierto que corrió riesgos y pudo ser más expedito, pero siempre se le vio tan seguro de lo que estaba haciendo que nadie dudó en que la maniobra terminaría en gol. Lo mismo que en el tercero.
 
La del jueves fue una magnífica versión del último campeón colombiano. Práctico y solvente en defensa con un reparo clarísimo: pegan mucho Mosquera y Salazar, el joven volante que se fue con roja, y en condición de visitantes puede llegar a ser grave. Cuando vuelva Torres en el medio se verá una mejor aplicación en la recuperación, pero ojo con Salazar, juega bien y va a llegar cuando levante un poco el pie del acelerador y mida más sus entradas.
 
Con seis puntos el rojo no puede dormirse. Debe recordar que en el torneo doméstico también arrancó embalado y de pronto se frenó, sufriendo mucho al final. Simplemente ganando los otros seis en casa, la tarea esta hecha. Y como jugó frente al cacique chileno, que pase el siguiente.

 

 

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