Por: José Roberto Acosta

Grecia: un golpe al euro

Se reduce el tiempo para definir, de una vez por todas, el manejo de la crisis económica europea.

Si Alemania y Francia salen a responder por la deuda de Grecia, saben que será apenas la cuota inicial de unos cheques mucho más grandes y que esperan en fila recibir Portugal, Irlanda y España. Pero si se deja hundir a Grecia, para que aprenda la lección, la inevitable reestructuración de su deuda tendrá consecuencias devastadoras sobre la totalidad del sistema financiero europeo, que sufrirá, como efecto dominó, una avalancha de insolvencias sin precedentes.

Cualquiera que sea la decisión, empeorará los  complicados problemas económicos del Viejo Continente: alto desempleo, estancamiento económico, presiones inflacionarias, desequilibrios fiscales e inconformidad social. Un euro débil será la constante, pero ello no implica, como muchos creen, el resurgimiento del dólar americano, sino el descarte de otro refugio para inversionistas, que incentivará la demanda de materias primas y de monedas de países emergentes como Colombia, que seguirá sufriendo presiones revaluacionistas por largo tiempo.

La debilidad del euro no debe interpretarse como fortaleza del dólar y por ello, es previsible ver cómo, frente al peso, también empezará a abaratarse la divisa europea. Si además China sigue manteniendo devaluada artificialmente su moneda, tenemos que las dos terceras partes del mercado mundial se vuelven, cambiariamente, cada vez más inaccesibles para nuestras exportaciones no tradicionales. Sólo mediante política fiscal responsable podemos moderar los nefastos efectos de este inevitable proceso de revaluación, que destruirá mano de obra, fuentes de riqueza y, más temprano que tarde, nos sumirá nuevamente en crisis. La nueva Ley de Regla Fiscal es una buena noticia para efectos de ahorrar para las próximas épocas de vacas flacas.

Los mercados se encuentran a la expectativa de todo lo anterior. los TES no definen tendencia entre las preocupaciones de la crisis europea y la tranquilidad temporal de la inflación doméstica. Las acciones no suben, pero por lo menos frenaron su caída. Sin embargo, en el corto plazo, las malas noticias serán más que las buenas, sumándose a las primeras el deterioro de la calificación de la deuda de Italia y Bélgica. Europa le debe mucho a los griegos, pero de sólo filosofía no vive el hombre.

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