Por: Catalina Ruiz-Navarro

Gritarle a la nube

El mes de mayo comenzó con Alejandro Ordóñez diciendo en la OEA que los migrantes venezolanos son parte de una “estrategia fríamente calculada para irradiar en la región el socialismo”, porque, según el representante colombiano, “la dictadura de Nicolás Maduro hace parte de una agenda global para irradiar en la región el socialismo del siglo XXI. Para ello la migración y las alianzas transcontinentales son parte de la estrategia para concretar ese propósito”.

Las afirmaciones de Ordóñez fueron descartadas por el Gobierno colombiano como si fueran una ocurrencia de Abe Simpson gritándole a la nube. El canciller, Carlos Holmes Trujillo, desmintió suavemente las barbaridades dichas por el exprocurador corrupto y la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, dijo que “siempre prefiere creer en la buena fe de las personas”. Minimizado el asunto, cambiamos de temas en la agenda, y Ordóñez volvió a disfrutar del pase libre que le da el gobierno de turno cada vez que pela el cobre —ideológico— en público.

Pero Ordóñez está lejos de ser un viejo inocuo. Él, como nos dijo en campaña, “dice lo que piensa y hace lo que dice”, y cualquier periodista que haya seguido su carrera sabe que lo dice en serio: Ordóñez siempre ha usado su trabajo como servidor público para intentar imponer su agenda ideológica incompatible con los derechos humanos. Por eso es importante poner atención cuando nuestro representante en la OEA estigmatiza la migración.

Es claro que lo que Ordóñez dice es falso: el éxodo de venezolanos les ha dado pésima fama a los gobiernos de izquierda, y Maduro, como ejemplo máximo de un gobernante desastroso, ha sido instrumental para que las ultraderechas se volvieran a trepar al poder, vía elección popular, en América Latina. Pero lo que Ordóñez está diciendo es que para él, la migración es una forma de ataque ideológico a los países. Está diciendo también que los migrantes con ciertas ideas políticas no deben ser bienvenidos. Y sí, las ideas viajan con las personas, y las personas al llegar a un lugar afectan su entorno. Lo peligroso es que el exprocurador corrupto piensa que ciertas ideas te hacen migrante de segunda y, peor, hasta enemigo público.

Lo que Ordóñez dice es falso, pero hay gente que le cree. Hay gente que lleva años diciendo esos comentarios xenófobos, la única diferencia es que Ordóñez lo dijo en la OEA. Lo dijo porque su puesto se lo debe a una alianza electoral, lo obtuvo a cambio de decirle a la gente que piensa como él que votara por Duque, y aunque el repudio por sus declaraciones sea unánime en lo público, son muchas las personas que lo celebran en privado. Al decir estos disparates en un espacio de poder, con el poder que le otorga representar a un país, baja el costo social de que otros digan lo mismo. Y eso sí que es una estrategia fríamente calculada para avanzar una ideología antiderechos.

@catalinapordios

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2019-05-16T00:00:51-05:00

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2019-05-16T00:15:01-05:00

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