Por: Iván Mejía Álvarez

Guardia abajo

El recrudecimiento de la violencia entre los delincuentes disfrazados de hinchas que se hacen llamar "barras bravas" es preocupante.

Incidentes en Bucaramanga con un muerto de por medio, escenas de vandalismo y destrozos en Pereira entre facciones de diferentes hinchadas, atropello y destrucción de negocios y casas en barrios adyacentes al estadio Atanasio Girardot por cuenta de la hinchada del Medellín, enfrentamientos entre grupillos del Nacional en el estadio de Armenia. En fin, todos los días llegan reportes de diferentes regiones dando cuenta de los actos delictivos de estos sujetos que escondidos en una camiseta, sea cual sea el color, han tomando ventaja y están atropellando a la gente de bien, que debe soportar su vulgaridad y espíritu criminal.

Lamentablemente la nueva dirección de la Policía parece que bajó la guardia en este aspecto. Con Naranjo al frente y con otros generales empeñados en erradicar la violencia, llegó un momento en que se les pudo controlar y al menos disminuyeron los actos vandálicos. Hoy el tema es complicado. Los buses cargados de matones que arrasan las tiendas del camino, que cuando ven otro bus con otros matones de camiseta diferente, se detienen y convierten las carreteras en el escenario de sus peleas a cuchillo y navaja. Las guerras por el control de las boletas que algunos sinvergüenzas dirigentes les dan para su supervivencia por temor a sus represalias, la droga que llevan puesta y que entran a los estadios, el licor, la extorsión, hacen parte del libreto.

Se ha bajado la guardia en los controles, los policías ya no son tan severos, existe una actitud laxa y eso pone en peligro la integridad del aficionado normal, que quiere ver fútbol y se encuentra con estos delincuentes.

Los códigos, protocolos y medidas que algunos destacados integrantes de la fuerza publica adoptaron en años anteriores pasaron al olvido. Se regala el trabajo y la experiencia de esos oficiales que buscaron remedios para limitar la plaga de los barras bravas, se desecha lo bueno y a volver a comenzar, otra vez los diagnósticos, no hay medidas de continuidad.

Está en mora la dirigencia del fútbol de sentarse con el director de la Policía y expresarle su preocupación, porque los cobardes que actúan en patota se volvieron otra vez reyes del fútbol y desterraron a los buenos hinchas. Están en mora, Jesurún, ¿o habrá que esperar una catástrofe por cuenta de estos cernícalos?

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez

El depredador

Jugando con candela

Los cuatro grandes

Llegó la hora

La soledad del 10