Por: Luis I. Sandoval M.

Guillermo Asprilla Coronado

En 1990, hace 24 años, cuando el electo Presidente César Gaviria tenía que cumplir el mandato ciudadano de la séptima papeleta y realizar una Asamblea Nacional Constituyente, fue el momento en que supe de la existencia de Guillermo Asprilla Coronado, exm19, abogado, entusiasta impulsor de la democracia directa.

Desde entonces cultivamos una gratísima y densa amistad. Fuimos amigos de temas, autores, militancia, pequeños préstamos, sin que faltaran unos sobrios tragos donde amigos. Algunas veces llegué hasta su casa en el Barrio Marsella, al occidente de la Capital, y pude conocer a Luz Helena su esposa, y a sus hijos Inti y Alan, el primero hoy Representante electo a la Cámara por Bogotá en Alianza Verde. 

Guillermo fue un hombre de honda formación jurídica y política y de profundas convicciones en materia de paz y construcción democrática. Como integrante del Congresito que siguió a la Constitución de 1991 jugó un papel definitivo en la adopción de mecanismos para la protección de los derechos fundamentales: acciones de grupo, acciones populares y, sobre todo, la tutela para cuya eficacia Asprilla logró que se plasmaran procedimientos concretos.

Participó en el liderazgo de causas importantes como la que llevó a la victoria ciudadana frente al referendo uribista en octubre de 2003. Integrante y dirigente activo del movimiento Salud al Derecho, entre 2003 y 2008 trabajó, junto con Miguel Eduardo Cárdenas, en lo que se llamó construcción social y democrática de políticas públicas.

Asprilla fue el apoderado de miles de familias perjudicadas (170 barrios) por el relleno de basuras Doña Juana, demanda que ganó brillantemente en los tribunales. Sin embargo luego le valió la destitución por el Procurador Alejandro Ordoñez quien adujo, pese a demostraciones en contrario, que Asprilla no había renunciado a seguir adelantando ese litigio antes de posesionarse como concejal (2011).

Guillermo participó muy activamente en la vida del Polo Democrático Alternativo desde su fundación en 2005, siendo miembro de su Comité Ejecutivo y responsable de la Comisión creada por el partido para trabajar en los temas de reforma constitucional en debate. Salió del Polo al momento en que se produjo la ruptura con Gustavo Petro, después de las elecciones de 2010 y cuando tomaba impulso la investigación sobre el llamado carrusel de la contratación, empeño al cual hizo importantes contribuciones.

Riguroso para pensar, metódico para exponer, dotado de una cultivada capacidad para argumentar, Asprilla gozaba de enorme credibilidad en los medios de izquierda y, más recientemente, en el movimiento progresista del cual era uno de sus principales dirigentes.

Guillermo Asprilla sostenía la tesis y desarrollaba la práctica de la democracia directa, considerada por él la más genuina forma de democracia a la cual había que tender.

Tal concepto inspiró el impulso a la presencia de masas políticamente cultas en respaldo al Alcalde Petro ante la circunstancia de su destitución e inhabilidad decidida por el mismo Procurador que lo había sancionado a él. La supuesta razón estaba ahora en la política pública de basuras adoptada por el Alcalde Mayor.

En el vibrante texto publicado en El Espectador del 28 de diciembre de 2013 consignó Guillermo un valioso testimonio de su praxis de la democracia directa.
Parte un revolucionario auténtico, seguidor de la utopía sin armas como dijera ayer el Alcalde Petro en la catedral, dejando un legado de sólido compromiso con la paz y la democracia. No me acerqué al féretro, quise conservar la imagen de Guillermo en vida: altivo, elocuente, amigable, generoso, audaz, firme en sus convicciones y objetivos.

El día que se instaure la República Social muy presente estará Guillermo Asprilla Coronado.

 


[email protected] / @luisisandoval

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