Por: Hernán Peláez Restrepo

Gustan

Espero que quienes ven el fútbol en estos cuadrangulares semifinales estén a gusto. Básicamente por la entrega, así las canchas estén pesadas por el invierno y pasadas por las lluvias. Los jugadores entendieron que a falta de fantasía y de talento y apelando al orden táctico, se pueden observar juegos como los del miércoles y jueves anteriores.

El caso de América-Cali y el mismo de Pereira-Júnior, así como el clásico paisa dejan detalles para comentar y recrear. Creo que Carlos Darwin Quintero, en este momento, es el delantero más atrevido, porque no se esconde con las marcas rigurosas ni con los zagueros corpulentos como Hilario Cuenú, de Júnior. Le gusta pedir la pelota, encarar y con sus amagues y velocidad en espacio corto logra desequilibrar y, lo más importante, tiene el arco contrario como constante  tentación.

En el juego Nacional-Medellín, aunque los rojos exhibieron estilo de juego con un balón en permanente circulación y bien apoyados en sus volantes, sintieron la ausencia de Ómar Pérez, un pasador de los pocos que hay. No entendí, por qué Nacional no junta a Giovanny Moreno con el pelado Angulo. Entre los dos son capaces de generar más juego para Galván y Perea. Tampoco supe por qué Stalin Motta dio paso a Weimar Olivares, un jugador de característica clara para defender y marcar.

Como en las viejas reflexiones de la calle, donde se dijo que al perro no lo capan dos veces, a La Equidad le marcaron dos goles de idéntica forma. Tiro libre directo desde la zona derecha, cobrado por un zurdo, Marangoni, y los cabeceadores, Arrechea y Perlaza, libres de marca y de contacto con zagueros. Se sabe que estos goles duelen más, porque se consiguen de lo que se llama pelota parada y donde se supone hay tiempo para tomar precauciones.

Ojalá Pablo César Arango sea menos ofensivo en sus celebraciones de goles, porque en algún momento puede pasar de la euforia a la invitación a la violencia. Lo mismo para Humberto Mendoza, el defensa del Nacional, quien armó un conflicto sin razón con el juvenil Iván Corredor. Y ahí le faltó reacción al buen juez Ímer Machado, quien debe entender que dejar prosperar esos detalles, le darán pie a los jugadores para ‘montársela’.

En síntesis, el fútbol de este momento, tiene picante, están los grupos parejos y al paso que van, quizás en la penúltima fecha de cuadrangulares, se vea un panorama para clasificar más claro.

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