Por: Uriel Ortiz Soto

Gustavo Petro: fenómeno Político

Aunque nos resistamos creerlo, de acuerdo como están las cosas en el Distrito Capital, muy seguramente Gustavo Petro, será el próximo Alcalde. Por él votarán ciudadanos de todas las tendencias sociales y partidos políticos. Su candidatura es considerada de extracción popular, pero, de grandes proyecciones sociales, económicas y políticas, no solo para Bogotá, sino para el país.

No se trata de votos revanchistas, ni de protesta; ni rojos, ni azules; sino de rescatar la Ciudad Capital, de las garras de pillos y ladrones de cuello blanco incrustados en las altas esferas del Estado. Para hacerlo, nada más saludable que seguir las orientaciones del gran timonero que, viendo el barco de la Administración Distrital a la deriva, supo enderezar su cauce denunciando diligentemente todos los negociados, chanchullos y peculados, con los resultados que saltan a la vista.

Hay que reconocer que fue Gustavo Petro, desde el Senado de la República, que empezó a destapar la hoya podrida de las contrataciones en la Administración del hoy suspendido y encarcelado Alcalde, Samuel Moreno Rojas. Por eso, quienes llevamos viviendo varios lustros en la Capital de la República, debemos ser consecuentes con quien ha sido en los últimos años el impulsor de la moralización. La mejor forma de hacerlo para que todas las investigaciones concluyan, es eligiéndolo como nuestro Alcalde, por ser el abanderado de esta noble e indispensable causa.

Debemos entender que el voto por Gustavo Petro, para la Alcaldía Mayor de Bogotá, es programático, que está muy acorde con la forma en que sabe llegar a sus conciudadanos. Con un programa de desarrollo y oportunidades para todos. La parte humanística sobre la ciudad, la maneja con acendrado conocimiento. Conoce bien la problemática social de una ciudad que ya se aproxima a los diez millones de habitantes. Con una población desplazada y reinsertada, que hay que encausarla micro – empresarialmente, a través de programas bien diseñados con fundamento en los recursos naturales y humanos de cada uno de los sectores en que residen y los conocimientos que posean.

Es un personaje frentero, profesional con varias especializaciones en el exterior, indudablemente, se está perfilando para manejar en un futuro los destinos de la Nación. Es cierto que causa admiración en muchos sectores, y rechazo ponderado y egoísta en otros. Hay que analizarlo desde diferentes ángulos, puesto que en su pasado revolucionario, guarda el ideario que le permitió incursionar a la vida civil, donde permanentemente está sediento por ser el auténtico líder social de las nobles causas y de las verdades no a medias, sino extremas.

Los juicios de la verdad “Petroriana”, no admiten discusión, son bien documentados y jamás riñen con la injusticia o los delitos de injuria y calumnia. Quienes caen en la jurisdicción de su pericia investigativa, deben temer, porque el día del juicio les llega tarde que temprano, con todas las pruebas documentarias que sabe acumular con criterio irrefutable  y contundencia jurídica.

Con su principal escudero Luis Fernando Rosas Londoño, otro adalid de la moral pública en Caldas, - fue uno de los precursores de la caída del Gobernador Mario Aristizàbal-, son prenda de garantía para que la Administración Distrital, logre encausarse por los senderos del desarrollo y el progreso. Ambos luchan, porque el manejo de sus regiones, sea diamantino y a ella lleguen verdaderos baluartes de la moral  y pulcritud administrativa.

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