Por: Hernán Peláez Restrepo

Gustó y goleó

Muy temprano esta selección Sub-20 engendró una gran ilusión sobre su futuro inmediato. Se establecieron varias razones. La principal, me parece, fue ver cómo se puede jugar con asociación de ideas y jugadores.

Si en el primer tiempo los franceses se apersonaron del juego, desde el comienzo de la complementaria Colombia dominó el partido, impuso condiciones y entendió la importancia del pase-gol, representado en Ortega y la gestión de James Rodríguez. A ellos habría que agregar la seguridad de Pedro Franco en la línea defensiva, el apoyo con gol incluido de Arias, quien siempre transitó con seguridad por su costado, con la ayuda de James y así le cometieron penalti, y la destacada gestión del Trencito Valencia, quien fue solidario con sus volantes y defensas.

Y ni hablar de Muriel, seguro en la definición y eso que Duván Zapata, quien ingresó tarde, demostró estar listo y ansioso para movilizarse en el área menor de cualquier rival.

Ya al final, con el partido en marcador definido, James Rodríguez perdió una pena máxima, pero cuando el equipo apeló con acierto a aquello de tener y retener el balón para quitarle posibilidades a Francia, que parece, más allá del resultado amplio, contar con buen equipo. La triangulación apareció y en eso Quiñonez, el lateral izquierdo, mejoró y no hubo sombras serias sobre el rendimiento del grupo. Quizá podría reprocharse a Ortega por algunos pasajes del primer tiempo, donde lució displicente, aunque sus pases gol y un remate en el horizontal comenzando el primer tiempo avalen su importancia. Bonilla, el arquero, cometió errores de distancia al intentar llegar al balón. Fueron pecados veniales y nada más.

De esta selección con cinco jugadores ya en equipos del exterior —Arias, James, Ortega, Muriel y Duván Zapata, inscrito por Estudiantes de La Plata— se puede pensar en un grupo serio, capaz de sostener el rendimiento de esta nueva ilusión en marcha. Por supuesto que es mejor y recomendable ir sin afán. Viene Malí, frente a la cual se puede consolidar espiritualmente este grupo de juveniles, que comenzó con pie derecho. Ganó, gustó sobre todo en el segundo tiempo, exhibió jugadores con pase gol y practicó aquello de jugar un solo toque de balón.

Todo partido es diferente. Éste era clave por el rival con nombre, desconocido en su juego, donde un jugador demostró su calidad, Sunu, y que permitió calibrar el juego de la selección, que se dio el lujo de terminar jugando sin Arias, Muriel y James, y el principio de juego no se perdió. Esto sí que resultó reconfortante.

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