Por: D. Buenavida

Habemus papa

Habemus Papa en Usaquén inició actividades después de un gran agite publicitario. Algunos de los comentarios en la web y en las revistas fueron:

“El chef Julián Gómez, después de larga experiencia en restaurantes de Estados Unidos y Japón, llega a Bogotá”... “El chef define su cocina como colombiana contemporánea, y hace énfasis en que no se trata de un restaurante de comida típica”... “El menú que se ofrece partió de una investigación que duró más de un año por varias regiones del país”...

Esta publicidad me impulsó a ir con curiosidad a disfrutar de una buena comida.

Leí con detenimiento la carta. Los toques nuevos, aportados sin duda alguna por el chef y presentados en la carta con algo de pompa y uno que otro adjetivo, consistían principalmente en organizar platos de pescados y mariscos con acompañamientos de la comida colombiana: arepitas, ñame, arracacha, suero y leche de coco.

Iniciamos con “Empanaditas del Pacífico” presentadas así en la carta: “¡Los más pedidos, más de 40.000 al año! Son rellenos (sic) de camarón y servidos con cebichito de palmito fresco y ají de la casa”. Son empanadas de harina de trigo rellenas con mínimos pedazos de camarón y arroz en puré y fritas, no eran nada especial. El ají de la casa, hecho con aceite de oliva, pimentón, cilantro y rocoto, era el toque especial del plato. El cebiche de palmito que acompañaba le iba bien. Seguimos con “Langostinos a la vieja”: “Tres a la brasa y tres al coco, sobre atollado de verduras encocadas (guisadas en coco al estilo Pacífico) y emulsión de cilantro cimarrón con cítricos”. Los langostinos estaban frescos, cocidos al punto debido y sabrosos, especialmente los hechos a la brasa que, creo, habían sido marinados en jengibre y limón. Las verduras “encocadas” no eran acompañamiento afortunado: un risotto mal logrado. Nos aconsejaron como plato especial “Mero con gusto del Caribe”: “Sellado con costra de patacón sobre suaves ñoquis de ñame y bañado en moje de coco”. No me pareció un acierto la costra de plátano verde o patacón, prefiero el patacón acompañando. El plato era una masa insípida sobre los ñoquis, que no iban bien con el pescado. Después de este plato cuesta trabajo creer en la experiencia culinaria que el chef dice tener. De postre pedimos “Torta húmeda de pan” con helado de la casa. Fue el plato que salvó la noche. El helado de la casa estaba rico y hacía buen balance con la torta de almendras.

Parece que más que preparación seria en culinaria aquí hubo mucha preparación en mercadeo y publicidad. Salí defraudado.

Carrera 6ª N° 119-24. Teléfono: [email protected]

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