Por: Óscar Sevillano

¿Habrán leído el Plan de Desarrollo?

Una duda me surgió luego de que las comisiones terceras conjuntas de Cámara y Senado dieran aprobación al proyecto del Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Iván Duque: ¿habrán leído el documento antes de votarlo de manera positiva?

Es por lo menos curioso que un documento que fue radicado en el mes de febrero con un número aproximado de 1.700 páginas, con 311 enunciados, que contienen temas supremamente densos, con párrafos que requieren análisis profundos, consultas con expertos, diálogos con las comunidades, etc., no se discuta como debe ser, sino que se prefiera votar en bloque, sin darle mayor debate.

Podrán decir los congresistas que integran esta célula legislativa que votaron de manera positiva lo que será la hoja de ruta en el Gobierno de Iván Duque, “que lo hicieron porque es necesario para el bien de la patria”. Lo cierto es que si en realidad lo leyeron, no se entiende cómo, por ejemplo, se apoya la idea de que a las empresas mineras se les reduzca la tarifa que deben pagar a la nación por regalías, ¿habrán pensado los parlamentarios cuánto dejará de recibir el país y cuáles son los sectores a los que se les va a disminuir la inversión, porque no habrá como compensar los miles de millones de pesos que no van a ingresar más, si en segundo debate, es decir en plenarias de Cámara y Senado, no se corrige este error?

Dialogando con la senadora María del Rosario Guerra, me respondió que la idea es nivelar la tarifa que deben tributar las empresas mineras, reduciéndola al 0,4%; sin embargo, otra visión tiene el senador Wilson Arias, quien me aseguró que lo anterior corresponde a un verdadero orangután, porque esto ya lo había definido el Consejo de Estado al dejar claro que la tarifa actual que deben pagar las empresas mineras por concepto de regalías depende del tipo de mineral explotado. En el caso del oro es del 4%. Lo que se tributa por este metal no es lo mismo que se tributa por plata, carbón, etc.  

Es evidente que quien pierde aquí es el país, y no vale el argumento de que reduciendo impuestos se atrae la inversión privada. Dudo que Anglogold Ashanti, Continental Gold, etc., se retiren de nuestro territorio si se deja el porcentaje actual. Estas empresas saben muy bien que lo que deben pagar no es ni la mitad en relación con las ganancias que obtienen por explotar y comercializar el oro en nuestro suelo. Minesa, por ejemplo, se instaló en Colombia en los últimos años para realizar sus trabajos en cercanías al páramo de Santurbán, y hasta la fecha no se le han conocido intenciones de retirarse porque la tarifa es del 4%.

Este solo ejemplo ha puesto a dudar a más de uno de la calidad en los análisis que debieron haber realizado senadores y representantes de las comisiones terceras que votaron positivamente el Plan Nacional de Desarrollo en primer debate, y desafortunadamente el periodismo nacional, por estar pendiente de quién llegaba y quién faltaba, no ayudó en nada al colombiano del común a entender el contenido y la minucia del documento, que es lo realmente importante en un proyecto de semejante envergadura.

Ojalá que en los debates de plenarias se asuma la discusión con la seriedad que corresponde en un proyecto que fue radicado en el Congreso de la República el 6 de febrero, es decir, un mes antes de que se iniciara la discusión que, por lo delicado de su contenido, debe darse con un análisis de rigor, donde no se debe permitir la trampa de votar en bloque un documento que contiene 311 enunciados, sin antes dar lugar a los debates que deben hacerse con el suficiente cuidado sobre los temas que contiene.

Situaciones como estas son las que ponen a dudar de las actuaciones de los congresistas que dicen sí, sin antes exponer los argumentos que los llevan a tomar este tipo de decisiones, en donde se deja perdiendo a los colombianos del común que ven sus derechos vulnerados, porque no habrá el dinero suficiente para invertir en colegios oficiales con buena infraestructura, hospitales con una planta física moderna, mayor número de universidades públicas, etc. Me pregunto si en el documento habrá más perlas parecidas a la que tiene que ver con las regalías que deben pagar las empresas mineras.

No estoy diciendo que el Plan Nacional de Desarrollo se niegue, lo que pido es que se den los debates necesarios y se realicen las modificaciones que se requieren, para evitar que al Gobierno Nacional se le firme cheque en blanco al votar de manera positiva un proyecto como este, sin antes analizarlo y discutirlo y, lo que es peor, dejando la duda de si los congresistas leyeron su contenido antes de votarlo.

Ojalá que, con ocasión del segundo debate, el periodismo nacional ayude un poco más y no se preocupe tanto por quién entra o quién sale de las plenarias de Cámara y Senado, sino que más bien trate los contenidos que se discuten y la conveniencia o inconveniencia que estos tienen para los colombianos.

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