Por: Felipe Zuleta Lleras

Hágalos meter presos, Alcalde

CIERTAMENTE BOGOTÁ ESTÁ INVIvible por cuenta de  la contaminación y el caos del tráfico, problemas éstos que no se los inventó el alcalde Moreno y que, tampoco, fueron solucionados por sus antecesores porque ninguno de ellos se atrevió a meterse con el gremio de los transportadores.

Y es precisamente ahí en donde radica el problema. Desde que la ciudad optó hace más de 50 años por permitir que los particulares prestaran el servicio de transporte, lo que no pasa en las grandes ciudades civilizadas como Washington, París o Madrid, el tema del caos vehicular nos desbordó.

La mafia de los trasportadores, y me refiero a ellos en esos términos pues actúan y se comportan como tal, son los que tienen a  más de 8 millones de personas respirando veneno y, de contera, atiborrando los hospitales por enfermedades respiratorias que les cuestan la vida a miles de ciudadanos y la ruina al sistema de salud.

 Ante semejante problema, el Alcalde está maniatado pues si no se somete al chantaje permanente de los “empresarios” del volante, ellos llaman a paro de buses lo cual, ciertamente, origina problemas monumentales.

 No pongo en duda que el Transmilenio ha sido un paliativo eficiente a la enfermedad crónica generada por los transportadores, quienes se han quedado con lo mejor de los dos mundos en desmedro de los capitalinos: por un lado se hicieron socios de Transmilenio y, por el otro, siguen pasándose por la faja la obligación de chatarrizar, a pesar de que ya recibieron por ese concepto varios miles de millones de pesos.

Con el mismo argumento de paralizar el transporte, la mafia de los “buseteros” ha frenado las acciones de varios funcionarios eficientes que han tratado de meterlos en cintura. Como nadie ha sido encarcelado por el presunto desfalco en lo que tiene que ver con los dineros de la chatarrización, algunos transportadores deberían ser denunciados penalmente por envenenar con monóxido de carbono a los niños, quienes son los más afectados por el humo que producen las chatarras que circulan por las calles.

 Frente a este problema, Samuel Moreno tiene la responsabilidad de hacer algo que produzca resultados y estoy seguro que el Alcalde contaría con todo el respaldo de los ciudadanos. Si marchamos unidos para decirle no a los violentos de la selva por qué no marchar unidos para frenar a quienes asesinan a nuestros hijos de manera lenta y en nuestras narices.

Como es imposible desaparecer en un día miles de busetas, buses y colectivos viejos, la Alcaldía debería comenzar con imponer el pico y placa en el transporte público durante 24 horas.

 Samuel Moreno presentó un buen balance de sus primeros seis meses de gestión: de manera discreta el Alcalde ha logrado cosas tan importantes como aumentar los cupos escolares a más de un millón, por no mencionar el acuerdo con el gobierno nacional en asuntos clave como la financiación del metro o la ampliación de la Autopista Norte.

 Esperemos que cuando haga el balance de su primer año de gobierno, los bogotanos podamos sumar a sus logros el de haber erradicado la mafia del transporte que envenena, origina caos y le cuesta miles de millones de pesos a la ciudad y a sus habitantes.

Faltaba más que ahora, en materia de caos vehicular, Moreno deba hacer en seis meses lo que sus antecesores no pudieron  o no quisieron hacer. 

 

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