Por: Antonio Casale

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Llegaron las finales del fútbol colombiano. Aquí mis favoritos, en su orden. Claro, con el corazón quiero que el campeón sea Millonarios, pero el oficio exige equilibrio en el análisis.

Nacional hizo 38 puntos sin enamorar. El método Lillo no llena los corazones de los aficionados, pero sí el de sus jugadores, que no ahorran espacio para elogiar al español y sus maneras. En la cancha caminaron la tabla al punto de haberse dado el lujo de “escoger” partidos. Esto último sucede inconscientemente cuando se viene de una dilatada racha positiva. Uno de los retos mentales es mantener la sed de gloria a pesar del dominio de los últimos años. Cuentan con memoria ganadora, una gran nómina y una manera de jugar que cuando ha oprimido el botón de encendido de la máquina ha demostrado que les hace la vida muy complicada a los rivales. Cuando esto sucede, los verdolagas no prestan la pelota al rival, ocupan todos los espacios y lo presionan hasta asfixiarlo. Su único debe cuando se ponen las pilas está en la efectividad a la hora de convertir las opciones en goles. Si no es Dayro no parece haber quien esté en racha para hacerlo.

Santa Fe hizo 39 puntos y es favorito natural. Los ahorros logrados en las primeras fechas fueron bien administrados cuando llegaron las lesiones de sus jugadores ofensivos y los rojos han sido fieles a su estilo de juego. No tienen problemas en prestarle la pelota al rival, porque se defienden bien y confían en que la pelota quieta, muy bien trabajada por cierto, les resuelva los problemas adelante. Santa Fe es un equipo jodido.

A Millonarios le faltan dos jugadores de cartel para estas batallas, pero le sobran disciplina, corazón y trabajo. Miguel Ángel Russo le apostó al trabajo en la semana para lograr el equilibrio en la cancha, y lo consiguió. Los azules hicieron la tarea, ganaron la mayoría de puntos ante los chicos, pues sólo le ganaron al Cali, eliminado entre los grandes, pero eso ha sido suficiente para ser el segundo equipo de la reclasificación. Millos llega en curva ascendente de rendimiento. Su presente es una grata sorpresa y puede llegar más lejos de lo que su nómina haría pensar.

Júnior es favorito. No sólo porque cuenta con los dos mejores jugadores que hay en el campeonato, Teo y Chará, sino porque Comesaña ha sabido armar un colectivo en el que los actores de reparto se han convertido en protagonistas. Si no estuviera en el frente internacional, tendría la primera opción.

América. El hecho de haberse zafado la soga del descenso puede soltarlos. Si Da Silva sabe liderar a sus muchachos, los escarlatas darán de qué hablar en las finales. Jaguares, Equidad y Tolima van a vender cara su eliminación. Tienen fútbol para dañarle el caminado a cualquier grande.

 

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